

Bukele va por un tercer mandato tras reforma que permite reelegirse
El presidente de El Salvador, Nayib Bukele, dio un nuevo paso para prolongar su permanencia en el poder al inscribir oficialmente su precandidatura presidencial por el partido oficialista Nuevas Ideas, con la intención de competir por un tercer mandato consecutivo en las elecciones generales de 2027.
La postulación es posible gracias a la reforma constitucional aprobada en 2025 por la Asamblea Legislativa, dominada por el oficialismo, la cual eliminó las restricciones a la reelección presidencial, amplió el periodo de gobierno de cinco a seis años y adelantó los próximos comicios para 2027. La modificación cambió de forma significativa el sistema político salvadoreño y abrió la puerta para que Bukele permanezca en el poder hasta 2033, en caso de resultar nuevamente electo.
La inscripción fue presentada ante la Comisión Nacional Electoral de Nuevas Ideas y acompañada por la candidatura del actual vicepresidente Félix Ulloa, quien buscará repetir en el cargo. El anuncio fue difundido por Xavi Zablah Bukele, presidente del partido y primo del mandatario, quien publicó un mensaje con la frase «Estamos listos», acompañado de la documentación oficial de la precandidatura.
La posibilidad de un tercer mandato consecutivo no existía en la legislación salvadoreña hasta hace unos meses.
En julio de 2025, la Asamblea Legislativa aprobó y ratificó, en una sola jornada y sin un amplio debate parlamentario, una reforma a diversos artículos de la Constitución que estableció la reelección presidencial indefinida, modificó la duración del mandato presidencial y sincronizó las elecciones presidenciales con las legislativas y municipales.
La decisión fue impulsada por la amplia mayoría que posee el partido Nuevas Ideas en el Congreso y generó fuertes críticas de organizaciones civiles, juristas y partidos de oposición, quienes consideran que la reforma concentra el poder y debilita los contrapesos democráticos.
Bukele mantiene altos niveles de respaldo
Pese a las críticas nacionales e internacionales, Nayib Bukele continúa siendo uno de los mandatarios mejor evaluados de América Latina.
Diversas encuestas recientes le atribuyen niveles de aprobación superiores al 80%, impulsados principalmente por su estrategia de seguridad basada en el régimen de excepción, vigente desde marzo de 2022, con el que su gobierno asegura haber reducido drásticamente la violencia provocada por las pandillas.
El Ejecutivo sostiene que las políticas implementadas han permitido recuperar el control de territorios históricamente dominados por grupos criminales, además de mejorar la percepción de seguridad entre la población.
Sin embargo, organismos internacionales y asociaciones defensoras de derechos humanos han denunciado detenciones arbitrarias, restricciones a garantías constitucionales y violaciones al debido proceso, además de expresar preocupación por la concentración de poder en el Ejecutivo.
La inscripción de Bukele reactivó el debate sobre la constitucionalidad de la reelección continua en El Salvador.
Sectores opositores sostienen que la Constitución prohibía expresamente la reelección inmediata y recuerdan que el actual mandatario ya obtuvo un segundo mandato en 2024 tras una interpretación de la Sala de lo Constitucional que permitió su candidatura, decisión que también fue ampliamente cuestionada por especialistas en derecho constitucional.
Ahora, con la reforma de 2025, los críticos consideran que el país se encamina hacia un modelo con menores límites al poder presidencial, mientras que el oficialismo defiende que los cambios fortalecen la voluntad popular al permitir que sea la ciudadanía quien decida en las urnas la continuidad de un gobierno.
El camino hacia las elecciones de 2027
Aunque la inscripción corresponde únicamente a la etapa interna del partido Nuevas Ideas, todo apunta a que Bukele no enfrentará competencia relevante dentro del oficialismo, por lo que será ratificado como candidato presidencial en los próximos meses.
Las elecciones generales de 2027 serán las primeras que se desarrollen bajo las nuevas reglas constitucionales y marcarán un momento clave para el futuro político salvadoreño.
De resultar vencedor, Bukele iniciaría un tercer periodo consecutivo al frente del Ejecutivo y podría gobernar hasta 2033, consolidando el ciclo político más prolongado desde el retorno de la democracia en el país.
Mientras sus simpatizantes consideran que la continuidad permitirá profundizar las políticas de seguridad y desarrollo económico, sus detractores advierten sobre el riesgo de una creciente concentración del poder y el debilitamiento de las instituciones democráticas. La contienda presidencial se perfila desde ahora como una de las más observadas de América Latina por sus implicaciones para el equilibrio entre gobernabilidad, seguridad y democracia.
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