

Defender tu música favorita es abrazarte
Opinión por Dalia Estrada
El pasado fin de semana comenzó la residencia de Harry Styles en México. Muchísima gente está más que emocionada por verlo, por cantar con él, por escucharlo en vivo y sentir todas esas emociones que nos transmiten sus canciones y nos hacen sentir un poco más acompañados. Y es justo pensando esto es que reflexioné sobre lo increíble que es que los tiempos hayan cambiado, aunque sé que todavía hay algunas personas nefastitas por ahí, es precioso que puedas decir en voz alta que te gusta el pop, que te gusta un artista masculino por su físico y también por su música y que no pase nada.
Hubo un tiempo horrible en el que admitir que te gustaba una Boy Band o un artista masculino era suficiente razón como para que la gente se alejara de ti, no tuvieras amigos, te hicieran bullying e incluso creyeras que lo que te gustaba estaba mal y tenías que cambiarlo ya. Yo fui una de esas personas a las que otras personas (en su mayoría hombres) hicieron bullying sobre sus gustos musicales.
En aquella época yo era fan de The Jonas Brothers, me encantaba escucharlos y verlos, sobre todo en la serie que tenía en Disney. Que los Jonas Brothers existieron fue un vínculo de unión entre mi hermana y yo porque, como toda buena hermana mayor, hay que “educar” a los menores, y en esa educación está el compartir todo lo que tienes, lo que sabes, lo que te gusta. Mi papá nos regaló el disco de A Little Big Longer (2008) que incluía un póster, el cual estaba pegado en nuestra recámara y nos encantaba mirar porque qué fototaza de portada, pero bueno, el punto es que, mi hermana y yo éramos felices escuchando SU música, LA música, no fijándonos quién o quiénes la interpretaban. También nos gustaba Hannah Montana, Lady Gaga, Justin Bieber, Taylor Swift, etc.

Pero, cuando yo expresa estos gustos musicales de “niña”, mis compañeros hacían comentarios sobre que era música para maricas, estúpida, que no era música y un sinfín de adjetivos que me hicieron sentir mal y me pusieron en modo supervivencia. Aunque me gustaban un montón esa música y yo quería gritar que me valía y eran mis favoritos, opté por esconder quién era y qué me gustaba por ser aceptado. Gran error.
Por años la verdadera música ha sido el rock, y sí podría estar medio de acuerdo, pero eso no solo suena a absolutismo y comparaciones que nadie está haciendo y nadie está solicitando. Pero, para mucha gente que se siente mal por el comentario de alguien quién afirma que sus gustos musicales son malos, el rock siempre es el primer refugio porque es lugar de fuertes, valientes, de personas únicas y obvio de sujetos que saben. Aquí fue mi refugio, este género fue a donde corrí al no poder decir en voz alta cuál era la música que realmente me gustaba. La pasé bien, me conocí de otra manera, con otros gustos, personas, experiencias, bandas, sin embargo, aún no podía admitir que me gustaban todas las cosas que este nuevo sector estarían más que listos para juzgar.
Yo también me convertí en esa persona que juzgaba a los otros por lo que escuchaban, y también repetí el patrón de que lo mejor era el rock y si no escuchabas eso eras un tonto, criticaba a nuevas Boy Bands como One Direction, sentí mal a mi hermana con sus gustos musicales y ahí fue cuando entendí que esta falsa idea de superioridad era estúpida, hueca y sin sentido, no tenía derecho de insultar a mi hermana y menos de hacerla sentir mal por algo que ella sí estaba dispuesta. un defensor. No como yo.
Al mismo tiempo que sucedió el enfrentamiento, también me di cuenta de que en esta nueva etapa de la vida (tenía 21 años), nadie me había preguntado qué música me gustaba y si escuchaba algo más. O más bien, nadie catalogaba mi valor por mis gustos, no tenía por qué seguir repitiendo un patrón que me había ayudado a sobrevivir y ahora, que nadie me conocía y nadie esperaba nada, podía ser todo lo que quisiera. Y así fue. Yo escuchaba a escondidas indie pop en español e inglés, y fue éste último género el que hizo volver a mí y entender que la música es música y que esa vuelta en U al rock fue para crecer.
No se trataba de buscar que me aceptaran, se trataba de aceptarme, de defender lo que me gustaba, de no tener miedo al rechazo, y que si surgía, habría otro lugar, otras personas a las que esta nimiedad no les importaría y estaría conmigo por otras razones más fuertes e importantes que mis gustos musicales.
Aún así me alegra mucho ver a más gente ser como quiere y decir en voz alta lo que le gusta (aplica para todo). Que abiertamente uno pueda decir que le gusta Harry Styles y su música y no pase absolutamente nada, que no haya cinco cabrones tratando de convencerte de que hay más música y mejor que el pop comercial que hace, pero nel, más allá de que Harry haya cambiado mucho en la industria, sobre todo para los mismos hombres, el poder está en resistir, pero también en ir creando los espacios y lugares seguros que uno no tuvo, pero quiere para los demás. El verdadero poder está en tomar el desafío y ser quien ayudó a que todo fuera diferente.
Seguramente para Harry también fue un show cargar con fantasmas y representaciones que no iban con lo que él quería hacer y ser, y bueno, casi casi ha reinventado la masculinidad, pero ese es tema de otra entrega.
No renuncies a ti, no te digas que no y defiéndete siempre.

