

Ucrania golpea Moscú con el mayor ataque de drones de la guerra
La guerra entre Rusia y Ucrania entró en una nueva fase de tensión luego de que Kiev lanzara uno de los ataques con drones más ambiciosos desde el inicio del conflicto, alcanzando objetivos estratégicos en la región de Moscú y provocando una contundente advertencia de represalias por parte del Kremlin.
De acuerdo con autoridades rusas, cientos de drones fueron desplegados durante una operación coordinada que tuvo como objetivo instalaciones energéticas, centros logísticos y zonas cercanas a la capital rusa. Entre los blancos alcanzados destacó una refinería ubicada en las inmediaciones de Moscú, que habría sido atacada por segunda ocasión en pocas semanas.
La ofensiva representa un nuevo intento de Ucrania por trasladar los costos de la guerra al territorio ruso, demostrando una capacidad cada vez mayor para penetrar las defensas aéreas de una de las potencias militares más importantes del mundo.
Según reportes difundidos por medios internacionales, algunos de los drones lograron aproximarse a menos de 15 kilómetros del Kremlin, un hecho que vuelve a evidenciar las vulnerabilidades del sistema de defensa aérea ruso frente a los ataques de largo alcance desarrollados por Ucrania.
Las autoridades rusas informaron que la mayoría de los aparatos fueron interceptados por sistemas antiaéreos, aunque reconocieron que varios lograron impactar objetivos específicos, generando incendios y daños materiales en infraestructura energética.
Videos difundidos en redes sociales mostraron explosiones y columnas de humo en distintos puntos de la región de Moscú, mientras los servicios de emergencia acudían a controlar los incidentes.
La ofensiva obligó además a modificar temporalmente operaciones en algunos aeropuertos y generó restricciones parciales en el espacio aéreo de varias regiones rusas.
Desde hace más de un año, Ucrania ha incrementado el uso de drones de fabricación nacional para atacar instalaciones militares y energéticas dentro de Rusia.
La estrategia busca afectar la logística de guerra del Kremlin, reducir su capacidad de abastecimiento y obligar a Moscú a destinar más recursos a la protección de infraestructuras críticas lejos de la línea del frente.
Expertos militares consideran que estos ataques tienen también un fuerte componente psicológico, ya que permiten a Ucrania demostrar que ninguna zona del territorio ruso está completamente fuera de su alcance.
El reciente operativo es considerado por diversos analistas como uno de los mayores ataques coordinados contra territorio ruso desde el inicio de la invasión a gran escala en febrero de 2022.
Moscú promete responder
La reacción del gobierno ruso no se hizo esperar. Funcionarios del Kremlin calificaron la ofensiva como una provocación grave y advirtieron que habrá una respuesta militar.
Autoridades rusas señalaron que los ataques contra infraestructura civil y energética constituyen una escalada significativa del conflicto y aseguraron que las fuerzas armadas están evaluando medidas para reforzar la seguridad en torno a la capital y otras instalaciones estratégicas.
Al mismo tiempo, el Ministerio de Defensa ruso aseguró que continuará sus operaciones militares en Ucrania y reiteró que cualquier agresión contra territorio ruso tendrá consecuencias.
Las declaraciones elevan el riesgo de una nueva intensificación de las hostilidades en momentos en que los esfuerzos diplomáticos para alcanzar un alto al fuego permanecen prácticamente estancados.
La refinería atacada forma parte de una serie de instalaciones energéticas rusas que han sido blanco de operaciones ucranianas durante los últimos meses.
Kiev considera que la industria petrolera rusa constituye una fuente clave de financiamiento para la guerra, por lo que busca afectar la producción, refinación y distribución de combustibles.
Por su parte, Moscú acusa a Ucrania de intentar desestabilizar la economía rusa mediante ataques contra sectores estratégicos y ha respondido con bombardeos masivos sobre instalaciones energéticas ucranianas.
Este intercambio de ataques ha convertido a la infraestructura energética en uno de los principales frentes del conflicto.
A más de cuatro años del inicio de la invasión rusa, el conflicto continúa evolucionando y ampliando su alcance geográfico.
Los recientes ataques demuestran que la guerra ya no se limita únicamente a las zonas cercanas al frente de combate, sino que afecta directamente regiones consideradas seguras dentro de ambos países.
Mientras Ucrania busca mantener la presión sobre Moscú mediante el uso de tecnología y ataques de precisión, Rusia insiste en que responderá con firmeza a cualquier acción que considere una amenaza para su seguridad nacional.
La ofensiva con drones y la promesa de represalias anticipan un nuevo episodio de confrontación en una guerra que continúa redefiniendo el equilibrio político y militar en Europa del Este.
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