

Reino Unido asesta golpe a la flota fantasma rusa en el Canal
En una operación inédita desde el inicio de la guerra en Ucrania, el gobierno del Reino Unido interceptó y abordó un petrolero presuntamente vinculado a la denominada “flota fantasma” rusa, una red de embarcaciones utilizada para transportar petróleo y evadir las sanciones internacionales impuestas a Moscú tras la invasión de Ucrania.
La acción fue ejecutada por comandos de la Marina Real británica en el Canal de la Mancha, una de las rutas marítimas más transitadas y estratégicas del mundo. El objetivo fue el buque Smyrtos, una embarcación señalada por las autoridades británicas como parte de la estructura logística que permite a Rusia mantener exportaciones petroleras pese a las restricciones económicas impuestas por Occidente.
La operación marca un nuevo episodio en la creciente confrontación económica y geopolítica entre Rusia y las potencias occidentales, que buscan limitar las fuentes de financiamiento del Kremlin mientras continúa el conflicto en territorio ucraniano.
De acuerdo con información difundida por el Ministerio de Defensa británico, la intervención involucró a fuerzas especiales, aeronaves militares y unidades navales que participaron en una maniobra de aproximadamente seis horas para asegurar el control de la embarcación. Entre los recursos desplegados se encontraban helicópteros Chinook y Merlin, un avión de vigilancia marítima P-8 de la Real Fuerza Aérea y buques de guerra de la Marina Real.
Las autoridades británicas informaron que el petrolero transportaba una importante carga de crudo procedente del puerto ruso de Ust-Luga, en el mar Báltico, y tenía como destino final la región del Mediterráneo oriental. Tras la interceptación, el barco fue escoltado y quedó bajo vigilancia frente a la costa sur de Inglaterra mientras continúan las investigaciones correspondientes.
¿Qué es la «flota fantasma» rusa?
Desde 2022, diversos gobiernos occidentales han denunciado la existencia de una “flota fantasma” o “flota en la sombra”, integrada por cientos de embarcaciones que operan bajo banderas de conveniencia, cambian frecuentemente de propietario o desactivan sistemas de rastreo para dificultar su identificación. El objetivo principal de esta red es mantener el flujo de exportaciones petroleras rusas y reducir el impacto de las sanciones económicas internacionales.
Especialistas en seguridad marítima consideran que estas embarcaciones representan también riesgos ambientales y de navegación, debido a que muchas operan con mecanismos de supervisión limitados y fuera de los controles tradicionales de la industria naviera.
El primer ministro británico, Keir Starmer, calificó la operación como un nuevo golpe contra Rusia y aseguró que Londres continuará actuando contra quienes contribuyan a financiar la guerra en Ucrania. El mandatario sostuvo que el Reino Unido no permitirá que las redes de evasión de sanciones operen con impunidad en aguas bajo vigilancia europea.
Por su parte, el presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, agradeció públicamente la intervención británica y afirmó que cada acción que reduzca los ingresos energéticos de Rusia limita también su capacidad para sostener el esfuerzo bélico.
La interceptación del Smyrtos ocurre en un momento de creciente vigilancia sobre las rutas energéticas utilizadas por Rusia. Durante los últimos meses, varios países europeos han endurecido los controles sobre embarcaciones sospechosas de participar en mecanismos de evasión de sanciones, particularmente en el mar Báltico, el Atlántico Norte y el Canal de la Mancha.
Analistas internacionales consideran que esta acción podría sentar un precedente para futuras operaciones similares, al demostrar que las potencias occidentales están dispuestas a intervenir de manera más directa contra los mecanismos que permiten a Moscú comercializar petróleo en los mercados internacionales.
Mientras continúan las investigaciones sobre el petrolero interceptado, el episodio confirma que la guerra en Ucrania sigue extendiendo sus efectos más allá del campo de batalla, alcanzando las rutas comerciales, los mercados energéticos y la seguridad marítima internacional.
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