

Comunidades logran la salida de Minera Frisco de la Sierra Norte de Puebla
Después de más de una década de resistencia, comunidades totonacas, nahuas y mestizas de la Sierra Norte de Puebla lograron cancelar las concesiones mineras otorgadas a la empresa Minera Frisco en los municipios de Coxcatlán, Yaonáhuac y Tlatlauquitepec.
El anuncio se dio durante la 45ª Asamblea en Defensa del Territorio, celebrada en Acaxiloco, Cuetzalan, donde el Consejo Tiyat Tlali informó que este resultado fue posible gracias a la organización comunitaria y al respaldo de colectivos civiles, académicos y luchadores sociales de distintas regiones del país.
En el encuentro se entregó el expediente completo del proceso jurídico que derivó en la cancelación y se discutieron protocolos de consulta que fortalezcan los derechos de los pueblos originarios frente a futuros proyectos extractivos.
Las comunidades recordaron que, desde 2012, han realizado investigaciones, denuncias, plantones, marchas y acciones legales para frenar lo que consideran un “despojo sistémico” de los territorios que garantizan la vida en la región.
Inseguridad y nuevas amenazas
La asamblea también fue espacio para denunciar la creciente inseguridad que enfrentan las organizaciones comunitarias. Representantes señalaron que en los últimos nueve meses la cooperativa Tosepan fue asaltada en dos ocasiones, lo que atribuyen a la violencia vinculada a la militarización de la zona y a la impunidad con la que operan grupos criminales.
Aunque celebraron la salida de Frisco, los pueblos advirtieron que persisten nuevas amenazas. En Zacatlán, comunidades denunciaron que la minería de feldespatos está agotando los mantos acuíferos y contaminando el aire con polvos cancerígenos. De acuerdo con el comité del agua de la zona alta, cuatro empresas —dos mexicanas y dos extranjeras— provocan deforestación masiva y pérdida de fuentes hídricas.
“Los que eran nuestros yacimientos de agua, créanlo, que no hay agua ni para llenar la tapa de un refresquito”, dijo uno de los representantes comunitarios, cuestionando qué herencia recibirán las próximas generaciones si no se frena el impacto ambiental.

