

“Cuerpos en crisis”: el documental de María Teresa Larraín arranca en Puebla su recorrido
Con una mirada que entreteje la memoria, la discapacidad y las luchas sociales del estallido chileno de 2019, la directora y activista chilena María Teresa Larraín estrenó este jueves 22 de octubre su largometraje documental Cuerpos en crisis, en la Cinemateca Luis Buñuel. La función marcó el punto de partida oficial del recorrido abierto al público general de la cinta en territorio mexicano, tras sus muestras previas en salas universitarias de Toronto, donde fue galardonada como mejor documental canadiense y mejor película de diáspora.
Radicada en Canadá tras abandonar Chile a consecuencia del golpe de Estado de 1973, Larraín da cuenta en este filme de su propia condición de diáspora y consolida un relato coral que explora la pugna por los derechos humanos de diversos movimientos sociales. Para la realizadora, dar forma a este proyecto supuso un ejercicio de ruptura ideológica: proveniente de una familia de derecha, reconoció que abordar estos temas fue ir a contracorriente para explorar ideas propias opuestas a las de su núcleo familiar.
Del dolor a la interseccionalidad: la génesis del filme
La obra se sostiene a partir de las voces de activistas e integrantes de la Convención Constitucional de su país natal. La semilla del documental, explicó la directora, surgió de sus estudios universitarios sobre discapacidad visual en la Universidad de Toronto, los cuales se conjuntaron con el estallido social chileno. En su investigación, Larraín buscó ir más allá de la ceguera de nacimiento para indagar en una interrogante crucial: ¿qué pasa cuando la pérdida de la vista proviene de lesiones por conflictos bélicos o agresiones con arma de fuego?
Durante el conversatorio posterior a la proyección —que contó con audiodescripción, lengua de señas chilena, subtítulos descriptivos e interpretación en lengua de señas mexicana—, la documentalista reflexionó sobre el concepto que da título a su obra. Frente a la idea tradicional de enfocar la ceguera únicamente en su dimensión visual, Cuerpos en crisis plantea una lectura global y urgente: en la era de la espectacularización del cuerpo, de las crisis hídricas y de las secuelas de la pandemia, se instala la narrativa de que el cuerpo del otro es una amenaza. Reconocer que todos los cuerpos están en crisis dentro del tiempo histórico actual es “un concepto bien poderoso”.
Para Larraín, la mirada ciega es intrínsecamente interseccional. Atraviesa la libertad, la discapacidad, la migración y el racismo, recordando además una verdad ineludible: la vejez, tarde o temprano, nos discapacitará a todos. La realizadora reconoció el trabajo de su equipo de producción —quienes la seguían de cerca guiando sus pasos junto a su bastón a partir de la subjetividad del arte en las calles— y dedicó emotivamente la película a un colaborador fallecido. Asimismo, compartió los claroscuros del proceso de rodaje, marcado por la frustración inicial tras registrar el apoyo al sector conservador en las calles, un sentimiento que finalmente se equilibró con el posterior triunfo electoral de Gabriel Boric.
El miedo, la trinchera y la memoria colectiva
Por su parte, el coprotagonista Patricio Bustamante confesó tener una relación íntima y entrañable con Puebla, ciudad que lo ha acogido con emociones a flor de piel, haciéndolo sentir cuidado, querido y con recuerdos inolvidables. Bustamante recordó que su vínculo con la directora comenzó años atrás, cuando se confesó fan de Niña sombra, el documental donde Larraín abordó su propia pérdida de la vista, obra tras cuyo conversatorio germinó una sólida amistad.
Bustamante compartió que el miedo fue una emoción constante y palpable durante el proceso de realización del documental. Tras publicar una investigación sobre la ceguera provocada por la violencia estatal, el activista enfrentó procesos de amedrentamiento que lo llevaron a cuestionarse profundamente. Ante ello, destacó la importancia del trabajo colectivo: sentirlo, hablarlo y canalizarlo hacia otras trincheras.
Las voces del público
La proyección y el posterior intercambio rompieron esquemas entre los asistentes. Un espectador argentino compartió su profunda emoción al sentirse interpelado por el filme: “Me hizo pensar la película en términos de accesibilidad; este documental me hace ver que a veces no tenemos en cuenta los niveles de accesibilidad al mundo, me hizo imaginar la vida y el arte desde otro lugar”. En la misma sintonía, una mujer con discapacidad visual, al borde de las lágrimas, reconoció el impacto del título y la visibilidad otorgada al derecho de acceder plenamente al entorno, mientras que un asistente ecuatoriano recalcó la urgencia de volver a humanizarnos en tiempos complejos


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