

Milán cambia el foco: la calidad del producto gana terreno frente al espectáculo
La Semana de la Moda de Milán concluyó este 28 de septiembre con una edición marcada por el contraste entre los grandes espectáculos de las firmas internacionales y el protagonismo que recuperaron la calidad, la artesanía y el producto.
El calendario italiano reunió propuestas de grandes casas y marcas de nicho. El ejemplo más evidente fue el desfile de Diesel, convertido en una performance con alrededor de 200 bailarines del colectivo artístico francés (La)Horde, frente a firmas como Biagini, histórica casa de marroquinería italiana que mantiene una relación más cercana con sus clientes a través de su trabajo artesanal.
La edición también estuvo marcada por cambios dentro de importantes firmas. Entre ellos estuvieron los debuts de Loris Messina y Simone Rizzo al frente de Moschino, así como la despedida de Glenn Martens de Diesel. La agenda incluyó 211 actividades: 60 desfiles, de los cuales 53 fueron presenciales y siete digitales, 93 presentaciones y 58 eventos.
La industria italiana busca reforzar su peso económico
La moda continúa teniendo un papel relevante dentro de la economía italiana. Carlo Capasa, presidente de la Camera Nazionale della Moda Italiana, señaló que el sector representa alrededor del 5 por ciento del PIB italiano y genera cerca de un millón de empleos a lo largo de toda su cadena de valor.
La Semana de la Moda también tuvo un impacto importante en Milán. Las estimaciones citadas por FashionUnited apuntaban a ingresos turísticos de 219.5 millones de euros, aunque significarían una disminución de 8 por ciento frente a septiembre de 2025. Del total, alrededor de 100.8 millones corresponderían a compras, 85.4 millones a hospedaje y restauración y 32.9 millones a transporte.
Asimismo, se esperaba la llegada de cerca de 141 mil visitantes, con un crecimiento de 22 por ciento entre los extranjeros y una reducción de 29 por ciento en el número de visitantes italianos.
Prada abre un nuevo espacio en el corazón de Milán
Entre las novedades de esta edición destacó la inauguración de Prada Galleria, ubicada en la Galleria Vittorio Emanuele II. El proyecto ocupa ocho plantas dedicadas a moda, gastronomía, arte, historia y experiencias vinculadas con la firma.
El espacio incluye la exposición permanente Pradasphere, las boutiques Prada Uomo y Prada Donna, Marchesi 1824 y el Osservatorio Fondazione Prada. La boutique femenina, situada en la sede original de Fratelli Prada, prácticamente duplicó su superficie de exposición tras incorporar un nuevo sótano.
Armani, Jil Sander y Missoni muestran distintas formas de entender la moda
En las pasarelas, distintas firmas apostaron por reforzar el trabajo sobre los materiales, las siluetas y la construcción de las prendas.
Jil Sander, bajo la dirección creativa de Simone Bellotti, mantuvo elementos tradicionales de la casa como el rigor, la precisión y el orden, pero incorporó volúmenes, pliegues, proporciones y superposiciones que introdujeron cierta imperfección en la propuesta.
Missoni, por su parte, presentó una colección Primavera/Verano 2027 enfocada en el movimiento y en prendas que pueden adaptarse a diferentes momentos del día, mientras que Emporio Armani presentó la última colección firmada por la familia Armani antes de la llegada de Dario Vitale como director creativo.
El cierre de los desfiles presenciales correspondió, como es tradición, a Giorgio Armani, con una colección diseñada por Silvana Armani en la que predominaron chaquetas de inspiración masculina, siluetas fluidas y una paleta formada por marfil, negro y dorado. La mariposa apareció como símbolo de transformación y renovación de la firma.
La artesanía también encuentra espacio en Milán
Uno de los ejemplos más claros de esta tendencia fue Daniela Gregis, firma italiana de nicho reconocida por el trabajo artesanal y la calidad de sus materiales.
Su propuesta Primavera/Verano 2027 recurrió principalmente a lino, algodón, cáñamo y seda, con tonos claros como blanco, crema y rosa, además de algunos acentos amarillos. Las prendas apostaron por cortes amplios, líneas relajadas y una estética alejada de la necesidad de recurrir al espectáculo para llamar la atención.
La edición también abrió espacio a firmas asiáticas. Laurèl, Idpan y Yiner, procedentes del distrito de Futian, en Shenzhen, presentaron sus colecciones en colaboración con la Camera Nazionale della Moda Italiana, mostrando la creciente presencia de diseñadores y marcas orientales dentro del calendario milanés.
En paralelo, Milán acogió exposiciones como “Dalí y la Moda”, en el Palazzo Reale, y “Viktor&Rolf. Spectrum”, dedicada al dúo creativo neerlandés y disponible hasta el 22 de noviembre de 2026 en 10 Corso Como.
Así, la edición de septiembre de la Milan Fashion Week dejó una combinación de grandes producciones, nuevas direcciones creativas, firmas emergentes y propuestas artesanales, pero con un elemento cada vez más visible: el producto y su calidad vuelven a ocupar un lugar central en la conversación de la industria de la moda.
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