

Tradición sarda y nuevas formas del uniforme marcan la Fashion Week de Milán
La Semana de la Moda de Milán continúa mostrando la diversidad de propuestas para la temporada Primavera-Verano 2027, con Antonio Marras y Jil Sander como protagonistas de una jornada en la que la tradición italiana convivió con una reinterpretación de la sastrería y los códigos del vestir cotidiano.
Antonio Marras llevó a la pasarela una colección profundamente vinculada con sus raíces sardas, convirtiendo el desfile en una especie de celebración alrededor de la memoria, las fiestas y las historias que permanecen en las prendas después de haber sido utilizadas.
Bajo el concepto “Nozze di un Mezzogiorno di Mezz’Estate”, la firma transformó el Jardín Vincenzo Muccioli de Milán en un espacio inspirado en una plaza de Cerdeña. El escenario incluyó una larga mesa preparada para una celebración, mientras el público fue incorporado al relato de la colección.
La propuesta de Marras exploró la idea de “el día después de la noche”, cuando la ropa conserva las huellas de una celebración: manchas de vino o maquillaje, rastros de mirto y sal o incluso el perfume de quien la llevó.
En las prendas aparecieron flores, cuadros, rayas y motivos de camuflaje, combinados con sedas, chiffon, algodón, mezclilla y tejidos de punto. Bordados, parches, cristales, plisados y superposiciones reforzaron la intención de convertir los recuerdos en elementos visibles de la ropa.
La colección también incorporó 53 piezas de joyería únicas, creadas por Giovanni Raspini especialmente para el desfile. Las piezas combinaron bronce trabajado mediante la técnica de cera perdida con piedras, nácar, resinas, textiles y plumas, además de figuras inspiradas en la mitología sarda.
Jil Sander desmonta la idea del uniforme
En otra de las presentaciones destacadas de la jornada, Jil Sander tomó como punto de partida el concepto de uniforme para cuestionar su carácter tradicionalmente rígido y autoritario.
El director creativo Simone Bellotti explicó que el proceso creativo consistió en desmontar las prendas para analizar qué elementos debían conservarse y posteriormente reconstruirlas. El resultado fue una propuesta en la que la idea del uniforme pierde parte de su estructura convencional y adquiere una dimensión más vulnerable.
La sastrería fue distorsionada y transformada, mientras que los tejidos de punto adoptaron formas arrugadas y los vestidos ganaron volumen mediante siluetas que se alejaban del cuerpo. Los accesorios siguieron la misma línea experimental, con zapatos de formas alargadas y puntiagudas y bolsos geométricos con toques de color.
Bellotti resumió su aproximación a la creación de una colección como un proceso parecido a la terapia: desarmar las ideas para identificar aquello que realmente vale la pena conservar y después reconstruirlas.
Una jornada cargada de propuestas
Los desfiles de Marras y Jil Sander formaron parte de una de las jornadas más intensas de la Milano Fashion Week, que este año se desarrolla del 22 al 28 de septiembre y reúne decenas de presentaciones de firmas italianas e internacionales.
El miércoles 23 de septiembre también estuvieron programadas las presentaciones de firmas como Fendi, Missoni, Etro, MM6 Maison Margiela y Onitsuka Tiger, además de otros diseñadores y casas de moda.
En el caso de Marras, su desfile destacó por abrirse a la ciudad y utilizar la moda como una herramienta para recuperar referencias culturales de Cerdeña. Jil Sander, en contraste, dirigió su propuesta hacia la transformación de códigos asociados con la autoridad, la estructura y el uniforme.
Así, ambas colecciones mostraron dos caminos distintos dentro de la temporada Primavera-Verano 2027: Marras recurrió a la memoria y las raíces culturales, mientras Jil Sander experimentó con la reconstrucción de las formas tradicionales de vestir.
Olfatea otras noticias:


Deja un comentario