

Sheinbaum alista reforma para limitar doble nacionalidad en cargos públicos
La presidenta Claudia Sheinbaum anunció que prepara una iniciativa de reforma constitucional para impedir que personas con doble nacionalidad puedan ocupar la Presidencia de México o una gubernatura, una propuesta que vinculó directamente con el caso del exgobernador de Tamaulipas Francisco Javier García Cabeza de Vaca.
Durante su conferencia matutina del 25 de agosto, la mandataria cuestionó que quienes representan políticamente a la población mexicana puedan conservar la nacionalidad de otro país y adelantó que consultará los alcances constitucionales de la modificación antes de presentar formalmente la iniciativa.
La propuesta abre un nuevo debate sobre los requisitos para ocupar cargos de elección popular, particularmente porque actualmente la legislación mexicana contempla la doble nacionalidad en determinados supuestos y establece requisitos específicos para aspirar a la Presidencia y a las gubernaturas.
Sheinbaum hizo referencia a Francisco García Cabeza de Vaca al explicar las razones detrás de su planteamiento.
La presidenta señaló que el exgobernador tamaulipeco cuenta con nacionalidad mexicana y estadounidense y afirmó que México ha solicitado a Estados Unidos su extradición, pero hasta ahora no ha recibido una respuesta favorable.
La mandataria sostuvo que la nacionalidad estadounidense no constituye por sí misma un impedimento legal para una extradición, pero utilizó el caso para cuestionar si una persona con doble nacionalidad debería poder ejercer una gubernatura o incluso la Presidencia de la República.
El exgobernador enfrenta señalamientos judiciales en México y cuenta con una orden de aprehensión, de acuerdo con lo expuesto por Sheinbaum. La situación de su eventual extradición, sin embargo, corresponde a un procedimiento jurídico independiente y no deriva automáticamente de su condición de doble nacionalidad.
¿Qué quiere cambiar Sheinbaum?
La propuesta presidencial busca establecer mediante una modificación constitucional que quienes aspiren a la Presidencia de México o a una gubernatura deban contar únicamente con la nacionalidad mexicana.
Sheinbaum argumentó que quienes ocupan estos cargos representan los intereses del Estado mexicano y planteó como principio que un presidente o gobernador debe tener una sola nacionalidad.
La presidenta también reconoció que existen personas que adquieren una segunda nacionalidad por nacimiento, particularmente quienes nacen fuera de México pero son hijos de mexicanos. En esos casos, explicó, la situación puede ser distinta de quienes adquieren o conservan voluntariamente otra nacionalidad.
La discusión, por tanto, podría centrarse no solamente en prohibir la doble nacionalidad, sino en determinar bajo qué condiciones una persona tendría que renunciar a una segunda nacionalidad para poder competir por un cargo ejecutivo.
El planteamiento tendría que traducirse en una reforma constitucional, debido a que los requisitos para ocupar la Presidencia de la República están establecidos directamente en la Constitución.
El artículo 82 contempla, entre otros requisitos, ser ciudadano mexicano por nacimiento, estar en pleno goce de sus derechos y ser hijo de padre o madre mexicanos. También establece condiciones relacionadas con la residencia en el país.
La modificación anunciada tendría que definir con precisión qué ocurriría con las personas que poseen doble nacionalidad desde su nacimiento y si deberían renunciar a ella antes de registrarse como candidatas o únicamente antes de asumir el cargo.
Este punto podría convertirse en uno de los principales temas de discusión cuando la iniciativa llegue al Congreso.
También alcanzaría a los gobernadores
Aunque inicialmente el planteamiento se centró en la Presidencia, Sheinbaum extendió la propuesta a las gubernaturas de los estados.
La presidenta cuestionó que una persona que encabeza el gobierno de una entidad pueda mantener simultáneamente la nacionalidad de otro país.
La reforma tendría que armonizarse con las disposiciones constitucionales que regulan los requisitos para ocupar las gubernaturas, además de considerar las particularidades de cada legislación estatal.
Esto podría tener especial relevancia en estados fronterizos como Tamaulipas, Baja California, Sonora y Chihuahua, donde la doble nacionalidad es una realidad frecuente debido a la movilidad y los vínculos familiares con Estados Unidos.
Aunque el caso del exgobernador tamaulipeco fue el detonante inmediato del anuncio, la eventual reforma tendría efectos mucho más amplios.
La discusión toca un asunto de fondo: qué relación debe existir entre nacionalidad y representación política.
Para el Gobierno federal, la propuesta busca garantizar que quienes ocupen los principales cargos ejecutivos del país tengan una vinculación exclusiva con México. Sin embargo, su discusión legislativa podría generar cuestionamientos sobre los derechos políticos de los mexicanos con doble nacionalidad.
México reconoce constitucionalmente la posibilidad de tener más de una nacionalidad en determinados casos. Por ello, una prohibición específica para cargos de elección popular tendría que diseñarse de manera compatible con el resto del marco constitucional.
Uno de los puntos que Sheinbaum buscó aclarar es que tener nacionalidad estadounidense no hace automáticamente imposible una extradición.
La presidenta afirmó que México ya ha solicitado la entrega de Cabeza de Vaca y que la falta de respuesta de Washington continúa siendo un asunto pendiente.
De esta manera, el caso reúne dos discusiones diferentes: por un lado, el procedimiento de extradición del exgobernador; por otro, la intención del Gobierno mexicano de modificar las reglas para quienes aspiren a ocupar cargos ejecutivos.
La propia información publicada por La Jornada señala que Sheinbaum relacionó la doble nacionalidad de Cabeza de Vaca con las dificultades para concretar su extradición, aunque el Gobierno también ha reconocido que dicha condición no impide jurídicamente una extradición.
La iniciativa aún debe pasar por el Congreso
Por ahora, la reforma no está aprobada. Se trata de una propuesta anunciada por la presidenta que deberá convertirse en una iniciativa formal y posteriormente seguir el proceso legislativo correspondiente.
Si modifica disposiciones constitucionales, requerirá la aprobación de las mayorías establecidas para este tipo de reformas y, posteriormente, la participación de las legislaturas estatales.
El debate podría intensificarse conforme se conozcan los detalles del proyecto, especialmente respecto a qué ocurrirá con los mexicanos que tienen doble nacionalidad desde el nacimiento y cuáles serían los mecanismos para acreditar la nacionalidad exclusiva.
La propuesta también llega en un escenario político marcado por las elecciones de 2027, cuando se renovarán varias gubernaturas y otros cargos de elección popular. Sheinbaum ha señalado que en ese contexto existe “politiquería” alrededor de distintos casos políticos.
El anuncio coloca nuevamente sobre la mesa la relación entre nacionalidad, soberanía y representación política.
La eventual reforma no afectaría a todos los ciudadanos con doble nacionalidad, sino que estaría enfocada específicamente en quienes aspiren a ocupar la Presidencia de México o una gubernatura.
El siguiente paso será conocer el contenido exacto de la iniciativa y, sobre todo, si plantea una renuncia obligatoria a la segunda nacionalidad, en qué momento tendría que realizarse y cómo se aplicaría a quienes la adquirieron por nacimiento.
Mientras tanto, el caso de García Cabeza de Vaca permanece como el principal referente utilizado por la presidenta para justificar la necesidad de revisar las reglas.
La propuesta apenas comienza su recorrido, pero de aprobarse significaría un cambio importante en los requisitos de elegibilidad para los cargos ejecutivos más relevantes del país.
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