Ataque de pandillas en Haití deja 47 muertos y 22 heridos
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Ataque de pandillas en Haití deja 47 muertos y 22 heridos

Un nuevo episodio de violencia sacudió a Haití luego de que un grupo de pandillas armadas atacara durante la noche la comunidad de Kenscoff, ubicada en las montañas al sureste de Puerto Príncipe. El saldo preliminar es de al menos 47 personas muertas y 22 heridas, de acuerdo con la Oficina Integrada de las Naciones Unidas en Haití.

El ataque ocurrió durante la noche del domingo y se extendió hasta las primeras horas del lunes. Las autoridades locales reportaron viviendas incendiadas y habitantes que huyeron de la zona ante el avance de los hombres armados. La cifra de víctimas todavía podría aumentar debido a que continúan las labores de búsqueda.

La nueva masacre vuelve a evidenciar la crisis de seguridad que enfrenta Haití, donde las organizaciones criminales han ampliado su presencia y control territorial ante la limitada capacidad de respuesta de las instituciones estatales.

El ataque comenzó aproximadamente a las 22:30 horas del domingo, cuando hombres armados irrumpieron en distintas zonas de Kenscoff. De acuerdo con testimonios recogidos por medios internacionales, los agresores dispararon contra habitantes, incendiaron viviendas y atacaron propiedades.

La violencia alcanzó incluso una iglesia utilizada como refugio para personas desplazadas, algunas de las cuales habían llegado a Kenscoff precisamente para escapar de otros episodios de violencia.

El alcalde de Kenscoff, Jean Massillon, describió el episodio como una noche de terror y explicó que las dificultades para acceder a determinadas zonas y las fallas de comunicación complicaron inicialmente la elaboración de un balance definitivo.

Con el avance de las investigaciones, Naciones Unidas elevó el número confirmado a 47 fallecidos y 22 heridos, aunque advirtió que las cifras todavía pueden modificarse.

Los cuerpos de las víctimas de un ataque de bandas armadas son trasladados a la morgue el 24 de agosto de 2026, en el barrio de Kenscoff, en Puerto Príncipe.

El ataque provocó indignación entre los habitantes, quienes cuestionaron la capacidad de las fuerzas de seguridad para proteger a la población.

Uno de los principales reclamos se dirigió contra el jefe de la Policía Nacional de Haití, debido a que algunas de las víctimas fueron encontradas a poca distancia de una estación policial.

Residentes exigieron incluso su renuncia, al considerar que las autoridades no respondieron de manera suficiente ante la incursión armada.

El gobierno haitiano condenó el ataque y aseguró que reforzará la seguridad en la zona. Desde la oficina del primer ministro se afirmó que Kenscoff “no será abandonado” y que el Estado buscará recuperar el control del territorio.

Una zona estratégica bajo presión criminal

Kenscoff no es un punto cualquiera dentro de la crisis haitiana. Su ubicación montañosa permite dominar importantes rutas hacia Puerto Príncipe y Pétion-Ville, donde se encuentran embajadas, hoteles y la sede provisional del gobierno.

Precisamente por su posición, la comunidad se ha convertido en un objetivo estratégico para las organizaciones criminales que buscan ampliar su territorio.

De acuerdo con información de Naciones Unidas, Kenscoff ha sufrido alrededor de una docena de ataques de pandillas desde 2025, incluidos asesinatos, secuestros, incendios y agresiones sexuales.

Los ataques registrados durante los primeros meses de 2025 ya habían dejado más de 260 personas muertas y alrededor de 200 viviendas destruidas o incendiadas, además de provocar el desplazamiento de unas 3 mil personas.

La violencia en Kenscoff forma parte de una crisis mucho más amplia.

Diversos grupos criminales han consolidado su presencia en la capital haitiana y sus alrededores. Entre las estructuras que operan en la zona aparecen grupos como 5 Segond, Grand Ravine, Canaan y Ti Bwa, de acuerdo con información de Naciones Unidas.

El organismo internacional ha documentado cómo la presión de las operaciones de seguridad ha llevado a algunas pandillas a desplazarse hacia zonas rurales y semiurbanas, donde encuentran mayores posibilidades para operar.

La situación ha provocado un desplazamiento masivo de población. Naciones Unidas estima que millones de haitianos han sido afectados por la violencia y el desplazamiento, mientras las organizaciones criminales utilizan el control territorial como mecanismo de presión sobre las comunidades.

El nuevo episodio de violencia también genera preocupación por el futuro político del país. Haití se prepara para celebrar elecciones en diciembre de 2026, que serían las primeras elecciones generales en aproximadamente una década. Sin embargo, la expansión territorial de las pandillas plantea dudas sobre la capacidad del Estado para garantizar condiciones mínimas de seguridad durante el proceso.

La violencia ha sido precisamente uno de los principales obstáculos para la organización de comicios en los últimos años.

El control criminal de zonas enteras dificulta no solamente la instalación de centros de votación, sino también el desplazamiento de ciudadanos y candidatos.

Una fuerza internacional busca contener a las pandillas

Ante la debilidad de las instituciones haitianas, la comunidad internacional mantiene esfuerzos para reforzar las capacidades de seguridad.

La Fuerza de Represión de Pandillas, respaldada por Naciones Unidas, tiene como objetivo alcanzar una capacidad superior a 5 mil 500 efectivos durante el otoño para apoyar a la Policía Nacional de Haití en la lucha contra las organizaciones criminales.

Sin embargo, todavía existen dudas sobre la capacidad de esta fuerza para responder a la velocidad con la que las pandillas se desplazan y amplían sus zonas de influencia.

El ataque en Kenscoff demuestra la magnitud del desafío: una comunidad que durante años había sido considerada relativamente tranquila se encuentra nuevamente bajo presión de grupos armados.

El episodio deja nuevamente a la población civil en el centro de una crisis marcada por asesinatos, desplazamientos, secuestros, incendios y violencia sexual.

Más allá del número de víctimas, la incursión en Kenscoff evidencia la dificultad del Estado haitiano para garantizar seguridad incluso en zonas estratégicas cercanas a la capital.

Mientras las autoridades prometen reforzar la presencia policial y las fuerzas internacionales buscan ampliar sus capacidades, miles de personas continúan abandonando sus hogares para escapar de la violencia.

El desafío para Haití no solamente consiste en recuperar el control territorial, sino en restablecer las condiciones necesarias para que millones de ciudadanos puedan vivir y participar en la vida política del país sin quedar a merced de las organizaciones criminales.

El saldo de 47 muertos y 22 heridos convierte al ataque en uno de los episodios más graves registrados recientemente en Kenscoff, una comunidad que vuelve a pagar un alto costo por la expansión de la violencia en el país caribeño.

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