

Colombia reconoce a Marruecos en el Sahara y a Israel en los Altos del Golán
El gobierno del presidente colombiano Abelardo de la Espriella dio un nuevo giro a la política exterior del país al anunciar el reconocimiento de la soberanía de Marruecos sobre el Sáhara Occidental y respaldar la soberanía de Israel sobre los Altos del Golán.
Las decisiones representan una ruptura con la posición mantenida durante los últimos años por el gobierno de Gustavo Petro, particularmente respecto al conflicto saharaui, y abren una nueva etapa en las relaciones de Colombia con Marruecos, Israel y otros actores de Medio Oriente y el norte de África.
La decisión sobre el Sáhara Occidental estuvo acompañada por la determinación de pausar las relaciones diplomáticas con la República Árabe Saharaui Democrática (RASD), reconocida por Colombia durante la administración Petro. El cambio podría facilitar un acercamiento comercial con Marruecos e incluso abrir la puerta a nuevas negociaciones económicas entre ambos países.
La nueva administración colombiana anunció que reconoce la propuesta marroquí de autonomía para el Sáhara Occidental bajo soberanía de Marruecos como una vía para solucionar el conflicto.
El movimiento supone un cambio significativo respecto a la política adoptada por Petro, quien en 2022 restableció las relaciones diplomáticas con la RASD después de varios años de distanciamiento.
Ahora, Bogotá decidió suspender esos vínculos y acercarse a la posición de Rabat, que considera al Sáhara Occidental parte de su territorio y propone otorgarle un régimen de autonomía.
Sin embargo, es importante precisar que el reconocimiento colombiano no modifica por sí mismo el estatus internacional del territorio. La Organización de las Naciones Unidas mantiene al Sáhara Occidental en su lista de Territorios No Autónomos desde 1963 y sostiene que su estatus definitivo continúa pendiente de una solución política.
La ONU mantiene además el proceso diplomático destinado a encontrar una solución que contemple la autodeterminación del pueblo saharaui.
Un posible acercamiento comercial con Marruecos
El cambio diplomático también tiene una dimensión económica.
Con la nueva posición de Bogotá, Colombia busca fortalecer sus relaciones con Marruecos, país considerado estratégico para ampliar la presencia comercial colombiana en el norte de África.
Entre las posibilidades que se han planteado se encuentra avanzar hacia un Tratado de Libre Comercio (TLC) o algún mecanismo de mayor integración comercial.
El acercamiento podría permitir a Colombia ampliar sus oportunidades de exportación hacia el mercado marroquí y utilizar al país africano como una plataforma para acceder a otros mercados del continente.
Para Rabat, el reconocimiento colombiano representa además un respaldo diplomático a su principal reivindicación territorial en un momento en que el conflicto del Sáhara Occidental continúa siendo uno de los asuntos pendientes de la agenda internacional.
El conflicto se remonta a la retirada española del territorio en la década de 1970. Desde entonces, Marruecos y el Frente Polisario han mantenido posiciones enfrentadas sobre el futuro del territorio.
Marruecos controla la mayor parte del Sáhara Occidental y defiende un modelo de autonomía bajo su soberanía. El Frente Polisario, por su parte, reclama el derecho a la autodeterminación y la independencia del pueblo saharaui.
La ONU continúa considerando al territorio como un asunto de descolonización y mantiene una misión internacional, la MINURSO, vinculada al proceso de paz.
Por ello, el reconocimiento colombiano tiene un peso principalmente diplomático y político, pero no significa que la controversia territorial haya quedado resuelta en el ámbito internacional.
Bogotá también respalda a Israel sobre los Altos del Golán
En paralelo, el gobierno de De la Espriella anunció el reconocimiento de la soberanía israelí sobre los Altos del Golán, territorio sirio ocupado por Israel desde la Guerra de los Seis Días de 1967.
La Cancillería colombiana justificó la decisión al considerar que el control del territorio tiene una importancia estratégica para la seguridad de Israel, en medio de la inestabilidad que persiste en Medio Oriente.
El anuncio representa otro cambio importante en la política exterior colombiana y marca un acercamiento directo con el gobierno israelí.
La medida fue recibida favorablemente por funcionarios israelíes, que calificaron el reconocimiento como un paso relevante para fortalecer la relación bilateral.
Al igual que ocurre con el Sáhara Occidental, el reconocimiento colombiano sobre los Altos del Golán se aparta de la posición predominante de la comunidad internacional.
Israel aprobó en 1981 una legislación para extender su jurisdicción sobre el territorio, pero el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas declaró nula esa decisión mediante la Resolución 497. La comunidad internacional no reconoce generalmente los Altos del Golán como territorio soberano de Israel.
Con su nueva postura, Colombia se suma a Estados Unidos como uno de los países que reconocen la soberanía israelí sobre el territorio.
La decisión también tiene implicaciones para la relación de Bogotá con Siria, así como con otros gobiernos árabes que rechazan la anexión israelí.
Un giro completo en la política exterior colombiana
Los anuncios ocurren apenas días después de la llegada de Abelardo de la Espriella a la Presidencia de Colombia y reflejan una orientación internacional distinta a la impulsada por Petro.
El nuevo gobierno busca estrechar vínculos con Israel, Marruecos y Estados Unidos, mientras modifica posiciones que durante los últimos años habían acercado a Colombia a gobiernos y movimientos favorables a la causa palestina y saharaui.
El giro podría generar nuevas alianzas comerciales y diplomáticas, pero también tensiones con países que mantienen posiciones contrarias sobre ambos conflictos.
En el caso del Sáhara Occidental, Colombia deberá gestionar las consecuencias de la suspensión de sus relaciones con la RASD, mientras que el acercamiento a Marruecos podría abrir nuevas oportunidades económicas.
Respecto a Israel, el reconocimiento sobre los Altos del Golán coloca a Bogotá en una posición diplomática particularmente sensible frente a Siria y buena parte del mundo árabe.
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