Subastarán un T. rex que podría venderse en 30 millones de dólares
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Subastarán un T. rex que podría venderse en 30 millones de dólares

Uno de los esqueletos de Tyrannosaurus rex más grandes y mejor conservados jamás descubiertos será subastado este 14 de julio por la casa Sotheby’s, con un valor estimado de entre 20 y 30 millones de dólares. El ejemplar, conocido como «Gus», no solo podría convertirse en uno de los fósiles de dinosaurio más costosos de la historia, sino que también ha reabierto un intenso debate sobre el destino de piezas paleontológicas de enorme valor científico cuando pasan a manos de coleccionistas privados.

El fósil, de aproximadamente 67 millones de años de antigüedad, fue descubierto en las Badlands de Dakota del Sur, Estados Unidos. Los especialistas lo consideran uno de los ejemplares más completos de su especie, con cerca del 80% de su estructura ósea preservada, lo que lo convierte en una pieza excepcional tanto para la investigación científica como para el mercado internacional de coleccionismo.

¿Quién es «Gus»?

«Gus» pertenece a la especie Tyrannosaurus rex, uno de los depredadores más emblemáticos que habitaron la Tierra durante el período Cretácico.

El ejemplar mide casi 12 metros de largo y alrededor de cuatro metros de altura, dimensiones que lo colocan entre los T. rex de mayor tamaño encontrados hasta la fecha. Además, presenta diversas patologías óseas cicatrizadas, evidencia de que sobrevivió a múltiples lesiones durante su vida, información que resulta especialmente valiosa para los paleontólogos interesados en comprender el comportamiento y la biología de estos dinosaurios.

Tras años de excavación, restauración y estudio, el esqueleto fue preparado para exhibición y ahora será la pieza principal de una subasta especializada en historia natural organizada por Sotheby’s.

La casa de subastas estima que «Gus» podría alcanzar un precio cercano a los 30 millones de dólares, aunque algunos analistas consideran que la puja podría superar esa cantidad si participan grandes coleccionistas internacionales.

De concretarse esa cifra, el ejemplar se colocaría entre los fósiles más costosos vendidos en una subasta, aunque todavía por debajo del récord establecido por «Apex», un estegosaurio que fue vendido en 2024 por 44.6 millones de dólares. Antes de ese registro, el T. rex «Sue» había marcado un hito al ser adquirido en 1997 por el Field Museum de Chicago por poco más de ocho millones de dólares.

El debate entre ciencia y mercado

Más allá del aspecto económico, la subasta ha vuelto a poner sobre la mesa una discusión que divide desde hace años a la comunidad científica.

Numerosos paleontólogos consideran que los fósiles de alto valor científico deberían permanecer en museos o instituciones públicas, donde puedan ser estudiados y estar disponibles para investigadores y visitantes.

Su principal preocupación es que, si piezas únicas terminan en colecciones privadas, el acceso para la investigación podría verse limitado o incluso desaparecer, afectando el conocimiento sobre especies prehistóricas y la preservación del patrimonio natural.

Por el contrario, defensores de este tipo de subastas sostienen que el mercado privado ha contribuido al descubrimiento y rescate de numerosos fósiles, ya que muchas excavaciones son financiadas por empresas y particulares que posteriormente recuperan su inversión mediante la venta de los ejemplares.

Además, argumentan que algunos compradores privados terminan prestando o donando las piezas a museos, como ocurrió con otros fósiles adquiridos en años recientes.

En la última década, el mercado internacional de fósiles ha experimentado un crecimiento notable. La demanda de dinosaurios completos por parte de museos, fundaciones y millonarios ha incrementado considerablemente el valor de estas piezas, convirtiéndolas en activos altamente cotizados dentro del mercado del arte y de la historia natural.

Sin embargo, especialistas advierten que este fenómeno también ha incentivado la extracción ilegal y el tráfico de fósiles en algunos países, razón por la que diversas organizaciones científicas insisten en fortalecer la regulación internacional para proteger el patrimonio paleontológico.

Una subasta que trasciende el valor económico

Más allá de los millones de dólares que pueda alcanzar «Gus», la venta representa un nuevo capítulo en la discusión sobre el equilibrio entre la conservación del patrimonio científico y el derecho de propiedad de quienes descubren o adquieren estos ejemplares.

Mientras algunos ven en la subasta una oportunidad para financiar futuras investigaciones y excavaciones, otros consideran que fósiles de esta magnitud deberían formar parte de colecciones públicas accesibles para toda la sociedad.

La puja, programada para este 14 de julio en Nueva York, será seguida de cerca por paleontólogos, museos, inversionistas y coleccionistas de todo el mundo, no solo por el posible precio récord que alcance el ejemplar, sino por las implicaciones que tendrá para el futuro del mercado internacional de fósiles y la preservación del patrimonio natural.

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