

Hallan papas incas de 500 años que revelan la logística del imperio
Un hallazgo arqueológico excepcional en Perú ha permitido a los investigadores asomarse a uno de los aspectos más importantes de la organización del Imperio Inca: su capacidad para almacenar y distribuir alimentos a gran escala. Durante trabajos de investigación en el complejo arqueológico de Tambo Viejo, ubicado en la región costera de Acari, en el sur peruano, especialistas encontraron dos papas criodesecadas con una antigüedad aproximada de 500 años, conservadas de manera sorprendente desde la época prehispánica.
El descubrimiento ha despertado el interés de la comunidad científica internacional debido a que se trata de uno de los pocos casos documentados en los que este tipo de alimento se encuentra en un estado de conservación tan notable. Además, las piezas ofrecen evidencia directa sobre las estrategias desarrolladas por los incas para garantizar el abastecimiento de alimentos en un territorio que llegó a extenderse por gran parte de Sudamérica.
Los restos fueron localizados dentro de una estructura administrativa utilizada por funcionarios del Estado inca durante el periodo de expansión del imperio, poco antes de la llegada de los conquistadores españoles en el siglo XVI.
Las dos papas encontradas corresponden a una variedad procesada mediante una técnica ancestral conocida como liofilización natural, que aprovecha las bajas temperaturas nocturnas de los Andes y la exposición al sol para eliminar la humedad del tubérculo.
Este producto, conocido como chuño, podía conservarse durante años sin perder gran parte de sus propiedades nutritivas, convirtiéndose en un recurso estratégico para alimentar ejércitos, funcionarios, trabajadores y comunidades en tiempos de escasez.
Los arqueólogos señalaron que la preservación de los ejemplares fue posible gracias a las condiciones ambientales del sitio y a que permanecieron protegidos dentro de depósitos utilizados por la administración imperial.

La clave de la expansión inca
El hallazgo aporta nuevas evidencias sobre la sofisticada red logística que permitió a los incas gobernar uno de los imperios más extensos de América antes de la llegada de los europeos.
Historiadores han señalado que la fortaleza del Estado inca no dependía únicamente de su organización militar, sino también de su capacidad para movilizar recursos a través de miles de kilómetros de caminos conectados por centros administrativos y almacenes.
Las papas descubiertas en Tambo Viejo confirman la importancia de estos sistemas de almacenamiento. Los depósitos estatales permitían reunir grandes cantidades de alimentos que posteriormente eran distribuidos en regiones afectadas por sequías, desastres naturales o necesidades militares.
Gracias a esta estructura, el imperio podía responder con rapidez a emergencias y mantener la estabilidad económica y social en territorios muy diversos.
Mucho antes de convertirse en uno de los alimentos más consumidos del planeta, la papa era ya un elemento fundamental en la vida de los pueblos andinos.
Originaria de la región montañosa de Perú y Bolivia, fue domesticada hace miles de años y llegó a desarrollar cientos de variedades adaptadas a diferentes altitudes y condiciones climáticas.
Para los incas, este cultivo representaba mucho más que un alimento. Su producción y almacenamiento formaban parte de una estrategia de seguridad alimentaria que permitía sostener a millones de personas distribuidas en un territorio que abarcó zonas de los actuales Perú, Ecuador, Bolivia, Chile, Argentina y Colombia.
Los especialistas consideran que el descubrimiento ayuda a comprender mejor cómo los incas aprovecharon los recursos agrícolas para construir una estructura política altamente eficiente.
Tambo Viejo, una ventana al pasado
El sitio arqueológico donde fueron localizadas las papas fue un importante centro administrativo durante el periodo incaico. Desde este punto se coordinaban actividades relacionadas con el comercio, la recaudación de tributos y la distribución de bienes en la costa sur peruana.
Las investigaciones realizadas en la zona durante los últimos años han permitido descubrir plazas ceremoniales, depósitos, edificios gubernamentales y otros elementos que reflejan la complejidad de la administración imperial.
Ahora, el hallazgo de estas papas de medio milenio de antigüedad aporta una nueva pieza al rompecabezas histórico y ofrece una evidencia tangible de cómo funcionaban las cadenas de suministro en una de las civilizaciones más importantes de América.
Más allá de la curiosidad que genera encontrar alimentos tan antiguos, los investigadores destacan que el hallazgo permite reconstruir aspectos esenciales de la vida cotidiana, la economía y la organización política del Imperio Inca.
Las dos papas criodesecadas constituyen una prueba de la capacidad tecnológica desarrollada por los pueblos andinos para conservar alimentos durante largos periodos, una práctica que sigue vigente en algunas comunidades de la región.
Cinco siglos después de haber sido almacenadas, estas pequeñas piezas arqueológicas continúan contando la historia de un imperio que logró convertir la agricultura y la logística en una de sus principales fortalezas.
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