

PRI arrasa en Coahuila y retiene su último gran bastión político
El Partido Revolucionario Institucional (PRI) consiguió una de sus victorias más contundentes de los últimos años al imponerse en las elecciones para renovar el Congreso de Coahuila. Los resultados preliminares del Programa de Resultados Electorales Preliminares (PREP) perfilaron un “carro completo” para la coalición integrada por el PRI y Unidad Democrática de Coahuila (UDC), que obtuvo ventaja en los 16 distritos electorales de mayoría relativa que estuvieron en juego.
La elección, considerada la única jornada electoral estatal de relevancia nacional durante 2026, fue observada de cerca por analistas y partidos políticos debido a que Coahuila representa uno de los últimos bastiones históricos del priismo en México, en contraste con el predominio nacional que Morena mantiene en gran parte del país.
Los resultados preliminares mostraron una amplia ventaja de la alianza PRI-UDC sobre la coalición conformada por Morena y el Partido del Trabajo (PT). De acuerdo con los conteos difundidos durante la madrugada posterior a la elección, el bloque priista superó por más del doble de votos a sus principales adversarios y alcanzó alrededor del 55% de las preferencias electorales.
La victoria representa un importante impulso político para el gobernador de Coahuila, Manolo Jiménez Salinas, y para la dirigencia nacional encabezada por Alejandro Moreno, quien celebró el resultado como una señal de fortaleza rumbo a las elecciones intermedias de 2027.
El dirigente nacional priista afirmó que el resultado demuestra que su partido mantiene una estructura territorial sólida en la entidad y sostuvo que la elección envía un mensaje político más allá de las fronteras estatales.
Además del triunfo distrital, las proyecciones sobre la integración del Congreso indican que el PRI podría alcanzar una posición dominante dentro del Poder Legislativo local, especialmente al sumar los escaños obtenidos por su aliado UDC. Algunas estimaciones señalan que la coalición podría acercarse incluso a una mayoría calificada, lo que facilitaría la aprobación de reformas constitucionales estatales.
Morena denuncia irregularidades
Aunque Morena se consolidó como la segunda fuerza política en el estado, el resultado quedó lejos de las expectativas planteadas durante la campaña.
Dirigentes y representantes del partido denunciaron presuntas irregularidades durante la jornada electoral, incluyendo señalamientos de compra de votos y operaciones políticas para influir en los resultados. Sin embargo, hasta el momento no se ha presentado una solicitud formal para anular la elección.
La dirigencia morenista también acusó la existencia de una supuesta operación electoral irregular denominada por algunos militantes como “QRgate”, aunque las autoridades electorales no reportaron incidentes graves durante la jornada.
Otro dato relevante de la elección fue la participación ciudadana. Diversos reportes señalaron que la asistencia a las urnas superó el 50% del padrón electoral, una de las cifras más altas registradas en elecciones legislativas locales recientes en la entidad.
El Instituto Nacional Electoral informó además que el 100% de las casillas fueron instaladas y que la jornada transcurrió en términos generales con tranquilidad y sin incidentes mayores.
Más allá de la integración del Congreso local, los resultados son interpretados como una señal política de cara a los próximos procesos electorales nacionales.
Mientras Morena mantiene una amplia hegemonía en gran parte del país, el triunfo priista en Coahuila confirma que el estado continúa siendo uno de los territorios donde el partido conserva una estructura electoral competitiva. Para la oposición, el resultado representa una muestra de que aún existen espacios donde puede disputar el poder al oficialismo; para Morena, la elección deja el desafío de fortalecer su presencia territorial en el norte del país.
Con el avance de los cómputos distritales y la futura asignación de diputaciones plurinominales, el panorama político coahuilense comienza a definirse, pero el mensaje de las urnas parece claro: el PRI logró defender con contundencia su principal bastión electoral en México.
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