

Cementerio de autos refleja guerra entre Chapitos y Mayiza
La violencia que golpea a Sinaloa ha dejado una huella visible y devastadora: más de 2 mil 500 vehículos baleados, incendiados, blindados o destruidos permanecen bajo resguardo de la Fiscalía estatal como evidencia de la guerra interna que enfrenta al Cártel de Sinaloa.
En una pensión vehicular ubicada sobre la carretera Culiacán–Imala se acumulan camionetas calcinadas, patrullas perforadas por balas, motocicletas aseguradas, vehículos de lujo destrozados y hasta camionetas artesanales blindadas conocidas como “monstruos”, utilizadas por grupos criminales durante enfrentamientos armados.
Las imágenes del sitio muestran una especie de “cementerio automotriz” marcado por impactos de armas de alto calibre, rastros de explosivos y estructuras deformadas por incendios, reflejando la magnitud de la confrontación entre las facciones de Los Chapitos y La Mayiza, disputa que se intensificó tras la captura y entrega de Ismael “El Mayo” Zambada a autoridades estadounidenses en 2024.
Patrullas baleadas y fuerzas rebasadas
Entre las unidades aseguradas también se encuentran patrullas de corporaciones municipales y estatales atacadas en emboscadas. Autoridades locales reportan que más de 75 elementos de seguridad han sido asesinados desde que comenzó la guerra entre ambas facciones del cártel.
Además de vehículos terrestres, la Fiscalía resguarda avionetas presuntamente utilizadas para traslado de drogas y operaciones criminales. Algunas de estas aeronaves incluso habrían sido usadas para lanzar propaganda intimidatoria sobre Culiacán.
La confrontación entre Chapitos y Mayitos convirtió a 2025 en uno de los años más violentos para Sinaloa desde 2011. Reportes periodísticos señalan que el estado registró más de 1,600 homicidios dolosos y miles de desapariciones en medio de una crisis de seguridad que ha paralizado actividades económicas y sociales.
Aunque autoridades federales aseguran que la violencia ha mostrado señales parciales de reducción en algunos meses de 2026, especialistas advierten que el conflicto sigue activo y ha transformado el mapa criminal del país.
Los vehículos destruidos se han convertido en símbolo tangible del nivel de violencia que enfrenta Sinaloa. Cada unidad almacenada representa un ataque armado, una persecución, un bloqueo o un enfrentamiento entre grupos criminales y fuerzas de seguridad.
Mientras continúan las investigaciones y peritajes, el “cementerio de autos” resguardado por la Fiscalía funciona como evidencia física de una guerra que ha dejado miles de víctimas y mantiene a gran parte de la población viviendo entre el miedo y la incertidumbre.
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