

Corea del Norte elimina de su Constitución la reunificación coreana
Corea del Norte dio uno de los pasos políticos más significativos de las últimas décadas al eliminar oficialmente de su Constitución toda referencia a la reunificación con Corea del Sur, marcando un cambio histórico en la visión ideológica y estratégica del régimen de Kim Jong-un.
La modificación constitucional, revelada esta semana por medios surcoreanos y confirmada por diversos reportes internacionales, consolida la doctrina impulsada recientemente por Pyongyang de considerar a ambas Coreas como “dos Estados separados”, rompiendo con décadas de narrativa oficial que defendía la eventual reunificación de la península.
Hasta ahora, la Constitución norcoreana incluía cláusulas donde el Estado declaraba como objetivo nacional “lograr la unificación de la patria”. Sin embargo, esa referencia desapareció completamente en la nueva versión del documento.
El fin de una aspiración histórica
Desde la división de la península tras la Guerra de Corea (1950-1953), tanto Corea del Norte como Corea del Sur mantuvieron, al menos oficialmente, la idea de una reunificación futura. Aunque las relaciones entre ambos gobiernos han atravesado décadas de tensión, conflictos militares y breves acercamientos diplomáticos, el concepto de una sola nación coreana permanecía como elemento simbólico central.
La nueva reforma impulsada por Kim Jong-un rompe con esa tradición y redefine territorialmente al país, señalando que Corea del Norte limita al norte con China y Rusia y al sur con la “República de Corea”, nombre oficial de Corea del Sur.
Analistas consideran que el movimiento busca formalizar una política de confrontación permanente con Seúl y reforzar el nacionalismo interno bajo una lógica de soberanía absoluta.
Uno de los aspectos que más llamó la atención es que, pese a la eliminación de las referencias a la unificación, el nuevo texto constitucional no incluye expresiones abiertamente hostiles contra Corea del Sur, algo que muchos especialistas esperaban tras los recientes discursos agresivos del régimen norcoreano.
Esto ha sido interpretado por algunos observadores como una posible estrategia dual: por un lado, consolidar la separación definitiva entre ambos países y, por otro, evitar una escalada inmediata en el discurso militar.
Sin embargo, la tensión regional sigue siendo elevada. En años recientes, Pyongyang ha intensificado pruebas de misiles, fortalecido su doctrina nuclear y eliminado símbolos relacionados con la reconciliación, como el emblemático Arco de la Reunificación, demolido en 2024.
Kim Jong-un fortalece su poder
La reforma constitucional también fortalece aún más la figura de Kim Jong-un dentro de la estructura política norcoreana. Reportes indican que el líder obtiene mayores facultades sobre las fuerzas armadas y el control del arsenal nuclear del país.
Especialistas advierten que estos cambios podrían tener implicaciones profundas para la seguridad regional, especialmente en un contexto marcado por el aumento de tensiones con Estados Unidos, Japón y Corea del Sur.
Mientras tanto, el gobierno surcoreano observa con preocupación la evolución política de Pyongyang, al considerar que el abandono oficial de la idea de reunificación representa uno de los mayores quiebres diplomáticos desde el fin de la Guerra de Corea.
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