

Trump destituye a toda la Junta Nacional de Ciencias de EE.UU.
En una decisión sin precedentes recientes, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ordenó la destitución inmediata de los 24 integrantes de la Junta Nacional de Ciencias, uno de los principales organismos encargados de asesorar al gobierno y al Congreso en materia de política científica.
La medida fue comunicada de forma abrupta mediante un correo electrónico oficial, firmado por la asesora de personal de la Casa Blanca, Mary Sprowls, en el que se notificó a los miembros que sus cargos quedaban “rescindidos con efecto inmediato”.
La Junta Nacional de Ciencias es responsable de supervisar y orientar las políticas científicas del país, además de vigilar las actividades de la Fundación Nacional para la Ciencia, que maneja un presupuesto cercano a los 9 mil millones de dólares destinados a investigación.
Su papel ha sido históricamente fundamental para garantizar que las decisiones en ciencia se basen en criterios técnicos, evidencia y consenso académico, manteniendo cierta independencia frente a los cambios políticos.
Uno de los aspectos que más ha generado controversia es que no se ofrecieron razones oficiales para el despido masivo, lo que ha provocado críticas inmediatas desde sectores políticos y científicos.
La congresista demócrata Zoe Lofgren calificó la decisión como un acto que “perjudica la ciencia y la innovación estadounidense”, sugiriendo además que podría tratarse de un intento por reconfigurar el organismo con perfiles afines al gobierno.
Expertos advierten que la destitución total de la junta representa un golpe a la estabilidad institucional del sistema científico, ya que estos cargos suelen tener periodos escalonados para evitar precisamente cambios abruptos entre administraciones.
Además, el organismo funciona como un contrapeso técnico dentro del aparato gubernamental, por lo que su eliminación temporal o reconfiguración podría afectar decisiones clave en áreas como tecnología, salud, energía e inteligencia artificial.
La medida se suma a otros episodios recientes que han tensado la relación entre la administración Trump y la comunidad científica, incluyendo recortes presupuestales y cambios en organismos estratégicos.
Analistas señalan que este tipo de decisiones podrían tener impacto en la credibilidad internacional de Estados Unidos en materia de investigación, así como en la continuidad de proyectos de largo plazo.
Hasta el momento, no se ha informado quiénes reemplazarán a los integrantes destituidos ni bajo qué criterios serán seleccionados. La incertidumbre ha generado inquietud sobre el futuro de la política científica en el país.
Lo que sí es claro es que la decisión marca un punto de inflexión: la relación entre política y ciencia vuelve a estar en el centro del debate, en un momento donde la innovación y el conocimiento son clave para la competitividad global.
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