

Trump endurece ultimátum a Irán y escala tensión por el estrecho de Ormuz
La crisis entre Donald Trump y Irán alcanzó un nuevo nivel de tensión este lunes, luego de que el mandatario estadounidense advirtiera que Teherán “pagará un precio muy alto” si no acepta antes del martes un acuerdo impulsado por Washington y mediadores internacionales para reducir la confrontación en Medio Oriente.
La advertencia se centra en la reapertura del Estrecho de Ormuz, corredor marítimo por donde circula cerca de una quinta parte del petróleo comercializado a nivel mundial. Desde la Casa Blanca, Trump sostuvo que el plazo es “improrrogable” y que, si no hay respuesta favorable, su gobierno considera ataques directos contra plantas eléctricas, puentes e infraestructura energética iraní.
En un mensaje difundido en su red Truth Social, el presidente elevó el tono al asegurar que Irán “vivirá en el infierno” si no cede, expresión que fue interpretada en Teherán como una amenaza abierta contra infraestructura civil, lo que autoridades iraníes calificaron como “incitación a crímenes de guerra”.
La respuesta iraní no tardó. Voceros del Parlamento y del mando militar advirtieron que cualquier ataque adicional provocará represalias más amplias contra infraestructura petrolera regional, además de una posible escalada sobre intereses estadounidenses y aliados en la zona. Desde Teherán también se insistió en que el país no aceptará una tregua temporal sin garantías de que cesen futuras agresiones.
Mientras tanto, diplomáticos de Pakistán, Turquía y Egipto impulsan una propuesta de alto al fuego por 45 días, considerada por analistas como la última vía para evitar una expansión militar de mayor alcance en la región. Sin embargo, fuentes internacionales reconocen que las probabilidades de éxito siguen siendo reducidas.
La presión internacional también responde al impacto económico inmediato: cada amenaza sobre Ormuz genera nerviosismo en los mercados energéticos, ya que un cierre prolongado del paso marítimo afectaría exportaciones globales de crudo y gas natural, elevando costos internacionales de combustibles y transporte.
En el plano político interno estadounidense, legisladores demócratas criticaron el lenguaje del presidente y advirtieron que una escalada militar sin autorización legislativa podría abrir un nuevo frente de confrontación institucional en Washington.
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