

Operativo naval en Sinaloa deja 11 muertos y reabre tensión criminal
Un operativo encabezado por fuerzas de la Secretaría de Marina en Sinaloa dejó al menos 11 presuntos integrantes del crimen organizado muertos, en una acción que vuelve a colocar a la entidad en el centro de la confrontación entre autoridades federales y las facciones del Cártel de Sinaloa, particularmente el grupo conocido como Los Mayos, ligado a la estructura histórica de Ismael Zambada García.
De acuerdo con el reporte oficial del Gabinete de Seguridad federal, el despliegue se realizó en una zona rural del municipio de Culiacán, donde personal naval fue atacado desde un inmueble identificado como punto de operación de dicha facción criminal. La respuesta armada derivó en un enfrentamiento de alta intensidad en el que fueron aseguradas armas de alto poder, vehículos y equipo táctico, además de registrarse la captura de un operador presuntamente vinculado con la organización.
La operación se desarrolló en el poblado de El Álamo, una región considerada estratégica para la movilidad de células criminales dentro de la disputa interna que desde hace meses enfrenta a los grupos de Los Mayos y Los Chapitos, dos bloques que mantienen una lucha por control territorial, rutas de tráfico y capacidad operativa tras la detención de líderes relevantes en años recientes.
Uno de los elementos que generó mayor atención política y mediática fue la localización de Mónica Zambada, identificada por distintos reportes como hija de “El Mayo” Zambada. Aunque inicialmente fue asegurada por las fuerzas federales, posteriormente fue liberada al no acreditarse elementos jurídicos suficientes que la vincularan directamente con actividades delictivas. La decisión provocó debate inmediato en torno a los alcances legales del operativo y al seguimiento judicial de familiares de figuras históricas del narcotráfico.
En paralelo, medios nacionales reportaron que autoridades estadounidenses mantienen bajo observación a figuras cercanas al entorno de la facción de Los Mayos, entre ellas alias “Mayita”, cuyo nombre apareció recientemente en expedientes de inteligencia criminal. Este dato refuerza la percepción de que el operativo en Sinaloa forma parte de una presión coordinada más amplia sobre estructuras financieras y operativas del grupo.
Especialistas en seguridad consideran que el operativo tiene un doble mensaje: por un lado, demostrar capacidad de reacción federal en una entidad golpeada por la violencia; y por otro, enviar señal directa a las facciones criminales de que el gobierno mantiene intervención activa en territorios históricamente dominados por el narcotráfico.
Sin embargo, el saldo también revive una discusión persistente: los golpes tácticos no han logrado detener la recomposición interna del Cártel de Sinaloa, donde cada captura o abatimiento suele ser seguido por nuevas disputas armadas y reajustes territoriales.
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