

Miles marchan en Minneapolis y Nueva York contra ICE y políticas migratorias
Miles de personas salieron a las calles de Minneapolis (Minnesota) y Nueva York, entre otras ciudades de Estados Unidos, para protestar contra el Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE) y las agresivas políticas migratorias impulsadas por el gobierno del presidente Donald Trump. Las manifestaciones, realizadas el 30 de enero de 2026, forman parte de un movimiento de protesta nacional en rechazo al accionar de los agentes federales, especialmente tras la muerte de civiles durante operativos en el estado norteño.
Las marchas, que congregaron a miles de manifestantes desafiando las bajas temperaturas, se centraron en Minneapolis, donde los residentes exigieron el retiro de ICE del estado y el fin de las redadas masivas, así como justicia por las muertes de dos ciudadanos estadounidenses ocurridas recientemente en el contexto de operativos de inmigración. Las consignas incluían llamados a acabar con lo que los organizadores denominaron “terror estatal migratorio” y a defender los derechos de las comunidades migrantes.
Solidaridad en Nueva York y otras ciudades
De forma simultánea en Nueva York, miles de personas marcharon por calles de Manhattan, reunidas en Foley Square y otras ubicaciones emblemáticas, para mostrar su solidaridad con los protestantes de Minnesota y expresar su rechazo a la política federal de inmigración. Los manifestantes corearon lemas contra el ICE y la administración Trump, llamando a la abolición de la agencia y a la protección de los derechos humanos de migrantes y residentes.
Las movilizaciones fueron convocadas bajo el lema de un “apagón nacional” con el llamado a “no trabajar, no ir a la escuela y no hacer compras” en solidaridad con quienes rechazan las redadas migratorias y también incluyeron concentraciones en otras ciudades importantes, como Los Ángeles, Chicago y Washington D.C.
Las protestas se intensificaron tras una serie de hechos violentos relacionados con las operaciones de ICE en Minnesota, incluyendo múltiples tiroteos fatales que han provocado una fuerte indignación pública. Los manifestantes han denunciado lo que consideran un uso excesivo de la fuerza, así como la “militarización” de las operaciones de inmigración que, aseguran, afectan tanto a migrantes como a ciudadanos locales.
Además de las marchas, las protestas incluyeron cierres de comercios, paros laborales y escolares, vigilias en memoria de las víctimas y eventos culturales en solidaridad con las comunidades afectadas. Artistas y figuras públicas, entre ellos el músico Bruce Springsteen, participaron en actividades de apoyo a las demandas ciudadanas, aumentando la visibilidad del movimiento a nivel nacional.
Mientras los manifestantes expresan su rechazo a las políticas de inmigración, autoridades federales han defendido las acciones de ICE, calificándolas de necesarias para hacer cumplir las leyes migratorias. Por su parte, líderes estatales y locales, así como legisladores demócratas, han exigido mayor transparencia, rendición de cuentas y un replanteamiento de las estrategias de aplicación de la ley, ante la creciente presión pública.
El clima de protesta también ha alimentado un debate más amplio en Estados Unidos sobre la función de las agencias migratorias, el respeto a los derechos civiles y la manera de abordar los flujos migratorios sin recurrir a medidas que muchos ciudadanos consideran represivas o inhumanas.
Las marchas en Minneapolis, Nueva York y otras urbes reflejan una oleada de descontento ciudadano que continúa movilizando a diversos sectores de la sociedad, desde organizaciones de derechos humanos hasta estudiantes y trabajadores, en un momento en que la inmigración y la seguridad interna figuran como ejes de la agenda política nacional.
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