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Descubren en Coahuila al Xenovenator espinosai, un dinosaurio de hace 74 millones de años

En Coahuila identificaron al Xenovenator espinosai, una nueva especie de dinosaurio carnívoro que habitó el norte de México hace aproximadamente 74 millones de años, durante el Cretácico tardío; el hallazgo fue descrito oficialmente en la revista científica Diversity.

El fósil fue hallado en la Formación Cerro del Pueblo, una unidad geológica ubicada en Coahuila y reconocida por su enorme riqueza paleontológica. Este territorio formaba parte de Laramidia, una masa continental del oeste de Norteamérica que permitió una gran diversificación de dinosaurios durante el Cretácico tardío.

El estudio del Xenovenator espinosai estuvo a cargo de un equipo internacional compuesto por paleontólogos mexicanos del Museo del Desierto y la Universidad Humanista de las Américas, con colaboración de la University of Bath del Reino Unido. El epíteto espinosai honra a Luis Espinosa, reconocido paleontólogo mexicano y pionero en el estudio de dinosaurios en el país. Su labor de varias décadas en investigación, docencia y divulgación ha sido fundamental para el crecimiento de la paleontología nacional.

Para su identificación, los científicos utilizaron un endocráneo excepcionalmente bien conservado, además de otros fragmentos craneales que pertenecían a, por lo menos, tres individuos diferentes. Los primeros análisis sugieren que este dinosaurio alcanzaba más de 3 metros de longitud y pesaba hasta 160 kilogramos, lo que lo posiciona entre los troodóntidos más grandes registrados.

Los troodóntidos son un grupo de terópodos pequeños a medianos, caracterizados por su gran agilidad, cerebros desarrollados y sentidos altamente refinados. A diferencia de la mayoría de los troodóntidos, el Xenovenator espinosai poseía un cráneo reforzado, grueso y abovedado, con huesos densos y suturas entrelazadas.

Los estudios revelan que la estructura craneal del Xenovenator era capaz de soportar fuertes impactos, sugiriendo comportamientos como:

  • Peleas por dominancia.
  • Competencia por pareja.
  • Enfrentamientos intraespecíficos ritualizados.

Entre los rasgos más sorprendentes del Xenovenator espinosai destacan:

  • Ojos de gran tamaño, adaptados para ver en condiciones de poca luz.
  • Un oído extremadamente desarrollado, útil para detectar presas en la oscuridad.

Estas características indican que se trataba de un cazador nocturno, con capacidades depredadoras superiores a las observadas en otros miembros de su familia.

Otro aspecto destacado es que el Xenovenator espinosai presenta características anatómicas similares a dinosaurios hallados en Asia. Esto refuerza la teoría de que, durante el Cretácico tardío, existieron intercambios faunísticos entre Asia y Norteamérica, posiblemente a través de puentes terrestres o corrientes migratorias naturales. Este hallazgo aporta evidencia clave sobre la dispersión y evolución de los troodóntidos en ambos continentes.

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