

Manchas: el perro que detecta fugas de agua en México
Manchas, un perro de raza bretón español que, con apenas año y medio de edad, se ha convertido en el primer canino detector de fugas de agua en México. Su olfato prodigioso y su entrenamiento especializado lo han posicionado como una herramienta clave en la lucha contra la crisis hídrica.
Manchas cuenta con 300 millones de células olfativas, lo que le permite detectar hasta cuatro gotas de cloro en una piscina olímpica. Esta capacidad lo convierte en una alternativa más precisa y económica que muchos dispositivos tecnológicos. En sus primeros cinco meses de trabajo en Saltillo, ha detectado más de 230 fugas, lo que equivale a un ahorro de 14 litros por segundo, suficiente para abastecer a más de 3 mil 200 familias.
¿Cómo trabaja Manchas?
El proceso comienza con 190 sensores distribuidos en una red de 3 mil kilómetros de tuberías. Cuando se detecta una anomalía, se utiliza fotografía satelital para reducir el área de búsqueda a un radio de 400 metros. En ese momento, entra en acción Manchas, acompañado por su entrenadora y veterinaria, Mariana Celaya. El perro recorre la zona como si fuera un juego, y al detectar la fuga, se tumba sobre el punto exacto, marcando el lugar con una precisión sorprendente.
Una vez que Manchas señala el sitio, un geofonista verifica la magnitud de la fuga y, si es necesario, se procede a su reparación en un plazo máximo de 24 horas.
Manchas fue entrenado durante 28 semanas en Chile, país pionero en el uso de perros para detectar fugas de agua. Su entrenamiento comenzó desde cachorro y culminó con su integración al equipo de Aguas de Saltillo (AGSAL), una alianza entre el gobierno municipal y la empresa francesa Veolia.
Gracias a su labor, la Comisión Nacional del Agua (Conagua) lo ha reconocido oficialmente como “Guardián del Agua”, destacando su papel crucial en la conservación de este recurso vital.
La inversión en Manchas fue de aproximadamente 500 mil pesos, una cifra que se amortiza en menos de un año gracias al volumen de agua recuperada. En comparación, perforar un pozo con capacidad similar costaría entre 20 y 30 millones de pesos. Este modelo ha despertado interés en otras ciudades mexicanas, y ya se contempla el entrenamiento de un segundo perro para apoyar a Manchas y garantizar su bienestar.
La jornada laboral de Manchas se limita a cuatro horas diarias, de lunes a viernes, para evitar riesgos como insolación o fatiga. Su entrenadora lleva consigo agua, botiquín, equipo médico y bolsas para recolección de heces. Además, Manchas sigue una dieta especializada (BARF) y recibe atención veterinaria constante.

