El capitán de navío Abraham Jeremías Pérez Ramírez, titular de la Unidad de Protección Portuaria de Altamira, fue hallado sin vida esta mañana en su oficina. Se confirmó que se trató de un suicidio, tras ser implicado en una red de corrupción conocida como “huachicol fiscal”, revelación que tensó aún más una investigación federal en curso.
El nombre del capitán salió a la luz luego de que un testigo protegido, el exdirector de Aduanas de Tampico, lo señalara por haber recibido sobornos de 100,000 pesos para permitir la descarga de un buque cargado con combustible ilegal, en abril de 2024. Sin embargo, a pesar de estas acusaciones, aún no existía una orden de aprehensión en su contra al momento del suicidio.
Esta es la tercera muerte relacionada con el caso dentro de la Marina. En noviembre de 2024 fue asesinado un marino, y poco después una funcionaria de la Fiscalía que investigaba los hechos también fue víctima de homicidio tras presentar una denuncia contra los hermanos Manuel Roberto y Fernando Farías Laguna, quienes estarían detrás de esta red criminal.
La Secretaría de Marina emitió un comunicado lamentando profundamente el fallecimiento y aseguró su plena colaboración con las autoridades para esclarecer el caso. Ofreció también su respaldo total a la familia del capitán y a sus compañeros.
La red de huachicol fiscal fue desarticulada tras el aseguramiento de un buque con 10 millones de litros de diésel en el puerto de Tampico, que simulaba transportar aditivos para lubricantes. Ese hallazgo desencadenó una operación que llevó a la detención de 14 personas, entre marinos, empresarios y exfuncionarios aduanales, incluida la aprehensión del vicealmirante Manuel Roberto Farías Laguna, sobrino político del exsecretario de Marina José Rafael Ojeda Durán.
La presidenta Claudia Sheinbaum reafirmó el compromiso de su gobierno con una política de “cero impunidad”, señalando que las denuncias iniciales partieron del propio almirante Ojeda y que las investigaciones avanzan sin límites jerárquicos.


