México y Estados Unidos iniciaron oficialmente las conversaciones formales para la revisión del T-MEC, en un momento considerado decisivo para el futuro económico de América del Norte y bajo un entorno internacional marcado por tensiones comerciales, presiones arancelarias y la necesidad de reforzar las cadenas productivas regionales. El encuentro se realizó en Washington y fue encabezado por Marcelo Ebrard, junto con el representante comercial estadounidense Jamieson Greer, quien encabeza el equipo negociador de la oficina comercial de la Casa Blanca.
De acuerdo con la Secretaría de Economía, esta primera ronda abre la etapa de discusión técnica bilateral previa a la revisión oficial establecida en el artículo 34.7 del tratado, que obliga a los tres países integrantes —México, Estados Unidos y Canadá— a evaluar el funcionamiento del acuerdo en su sexto año de vigencia y decidir si se extiende por otro periodo de seis años.
En sus primeras declaraciones, Ebrard informó que los equipos técnicos trabajarían durante varios días de manera intensiva, revisando temas sensibles que podrían definir el rumbo de la relación económica regional. Entre los puntos prioritarios aparece la reducción de dependencia de importaciones provenientes de fuera del bloque, especialmente de Asia, el fortalecimiento de las reglas de origen industriales y la protección de las cadenas de suministro estratégicas en sectores como automotriz, acero, aluminio, semiconductores y energía.
Uno de los temas más observados por empresarios y analistas es la intención mexicana de insistir en la eliminación de aranceles aplicados por Washington a productos industriales mexicanos, particularmente acero, aluminio, cobre y manufacturas automotrices, medidas que han generado fricciones desde el año pasado y que ahora podrían convertirse en eje de negociación política y comercial.
Una revisión con presión geopolítica
La revisión ocurre además bajo el impacto de la nueva política comercial impulsada por Donald Trump, cuya administración ha insistido en reforzar la producción norteamericana y limitar el ingreso indirecto de mercancías asiáticas al mercado estadounidense. Analistas consideran que esta postura podría endurecer capítulos relacionados con manufactura, contenido regional y vigilancia aduanera.
Aunque en esta fase inicial las conversaciones son bilaterales, Canadá se incorporará en etapas posteriores, previsiblemente durante mayo, para avanzar hacia la revisión trilateral completa antes de julio, fecha clave marcada por el propio tratado.
Lo que está en juego
Especialistas recuerdan que si no existe consenso para renovar el tratado, el mecanismo prevé revisiones anuales hasta alcanzar un acuerdo; de lo contrario, el T-MEC podría extinguirse en 2036. Esa posibilidad mantiene atentos a inversionistas, exportadores y sectores industriales de toda la región.
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