Pakistán bombardea Afganistán y crece tensión en la frontera

Talibanes

La tensión entre Pakistán y Afganistán ha escalado de manera alarmante tras una serie de bombardeos aéreos en Kabul y otras regiones estratégicas, lo que ha sido interpretado por diversos analistas como el inicio de una posible confrontación abierta entre ambos países.

De acuerdo con reportes internacionales, el Ejército de Pakistán lanzó ataques contra presuntos objetivos del Talibán, argumentando que estos grupos resguardan a milicias insurgentes responsables de atentados dentro de su territorio. Entre los blancos se encontraban posiciones vinculadas al Tehrik-i-Taliban Pakistan (TTP), organización que Islamabad considera terrorista.

Los bombardeos habrían dejado decenas de víctimas, incluyendo civiles, lo que generó una fuerte condena por parte del gobierno talibán en Afganistán, que calificó la ofensiva como una “violación de su soberanía” y prometió una respuesta militar.

En reacción, autoridades talibanes confirmaron el lanzamiento de ataques contra instalaciones militares paquistaníes, elevando aún más el nivel del conflicto. Estos enfrentamientos se han concentrado principalmente en la zona fronteriza, históricamente inestable, donde operan distintos grupos armados.

Expertos señalan que la situación podría derivar en una guerra regional de mayor alcance, debido a la fragilidad de la relación bilateral y al contexto de violencia persistente en la región. Tan solo en 2025, enfrentamientos similares dejaron decenas de muertos y miles de desplazados, reflejando la complejidad del conflicto fronterizo.

Además, la escalada ocurre en un momento en que Pakistán enfrenta un aumento de ataques insurgentes en zonas como Baluchistán, donde la violencia armada ha dejado centenares de víctimas en los últimos años y ha debilitado la seguridad interna.

Organismos internacionales han llamado a la moderación y al diálogo, advirtiendo que un conflicto abierto entre Pakistán y Afganistán podría tener consecuencias graves para la estabilidad de Asia Central, así como para la seguridad global.

Mientras tanto, la comunidad internacional observa con preocupación el desarrollo de los acontecimientos, ante el riesgo de que la violencia continúe escalando y derive en una crisis humanitaria y geopolítica de gran magnitud.

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