ONU alerta: 45 millones de niñas en riesgo de mutilación genital en 2026

ONU alerta: 45 millones de niñas en riesgo de mutilación genital en 2026

Al rededor de 230 millones de mujeres y niñas en todo el mundo han sufrido mutilación genital femenina (MGF), y se estima que otros 45 millones de niñas podrían enfrentar esta práctica en 2026, advirtió la ONU en un informe que exige una acción global coordinada para erradicar esta forma de violencia de género. La alerta fue emitida como parte de un llamado urgente a gobiernos, organizaciones civiles y comunidades para intensificar la protección de los derechos humanos de niñas y mujeres en todas las regiones del planeta.

La mutilación genital femenina; una práctica tradicional en algunas culturas, la cual implica la extirpación parcial o total de los genitales externos de una niña o mujer sin justificación médica, y tiene consecuencias físicas y psicológicas graves que pueden durar toda la vida. Aunque está prohibida en muchos países, sigue siendo prevalente en varios lugares de África, Oriente Medio y partes de Asia, y también se practica en comunidades migrantes de otras regiones.

Los datos de agencias de la ONU muestran que desde el año 2000 se ha logrado una reducción significativa en la prevalencia de la MGF, pero el ritmo de avance aún es insuficiente para alcanzar la erradicación en el corto plazo. De acuerdo con las proyecciones, sin medidas más contundentes y una mayor inversión en programas de prevención, millones de niñas seguirán siendo sometidas a esta práctica profundamente dañina en los próximos años.

El informe también subraya que la migración ha llevado la problemática a países donde tradicionalmente no se practicaba la MGF, lo que requiere que gobiernos fuera de las zonas endémicas ajusten sus políticas de salud, educación y protección social para responder de manera adecuada y preventiva.

La Unión Europea (UE), en coordinación con Naciones Unidas y organizaciones no gubernamentales, lanzó un llamado para fortalecer la cooperación internacional contra la MGF, enfatizando que la lucha contra esta práctica debe formar parte de las políticas de igualdad de género, protección infantil y derechos humanos en todos los países. La UE señaló que es indispensable armonizar leyes, aumentar la capacitación de profesionales de la salud, educación e incluir campañas educativas dirigidas a comunidades afectadas.

Autoridades europeas también destacaron la necesidad de proteger a niñas migrantes en países de acogida, donde la práctica puede ocurrir en contextos cerrados. Las medidas propuestas incluyen protocolos de atención médica, sistemas de denuncia seguros y trabajo comunitario con líderes religiosos y culturales para cambiar normas tradicionales.

Los efectos físicos de la mutilación genital femenina pueden incluir dolor crónico, infecciones, complicaciones en el parto y problemas urinarios y menstruales, mientras que los impactos psicológicos abarcan trauma, ansiedad y estrés postraumático. Los defensores de los derechos de las mujeres han señalado que la MGF es una forma de violencia basada en el género, que refuerza la subordinación de las mujeres y viola sus derechos fundamentales a la integridad física y la autonomía corporal.

Organizaciones internacionales han resaltado la importancia de programas educativos que involucren a hombres, líderes comunitarios y familias, porque la persistencia de la práctica está estrechamente vinculada a normas sociales y de género que requieren transformaciones culturales profundas. La ONU propone mejorar los sistemas de recogida de datos, invertir en campañas de sensibilización y apoyar a sobrevivientes con servicios de salud integral.

La advertencia de que millones de niñas están en riesgo de mutilación genital durante 2026 pone de manifiesto que, a pesar de décadas de activismo y avances legislativos, la lucha por erradicar esta práctica sigue siendo un desafío urgente y de alcance global. Activistas y autoridades coinciden en que solo con cooperación internacional, estrategias culturales sensibles y protección legal robusta se podrá poner fin a una práctica que afecta la vida, la salud y el futuro de tantas mujeres y niñas en todo el mundo.

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