Falsificación y explotación laboral: un desafío global de derechos humanos y comercio

La falsificación va más allá de ser un simple conflicto de propiedad intelectual dentro de la industria de la moda; según un nuevo informe conjunto de la OCDE y la Oficina de Propiedad Intelectual de la Unión Europea (EUIPO), es un problema profundamente ligado a graves violaciones de derechos humanos y a dinámicas laborales abusivas.  

El estudio “De las imitaciones al trabajo forzoso” demuestra una correlación estadística clara entre los países origen de productos falsificados y condiciones laborales extremadamente precarias, incluyendo trabajo forzoso, empleo infantil, informalidad y altos índices de accidentes laborales mortales. Esta relación persiste incluso tras controlar variables económicas como el ingreso per cápita o el estado de derecho.  

Según los datos analizados, los entornos con protecciones laborales débiles y escasa supervisión legal no sólo favorecen la proliferación de falsificaciones, sino que también crean condiciones donde los abusos laborales se vuelven estructurales. En estos lugares, los grupos criminales reducen costos mediante prácticas ilegales: desde talleres clandestinos sin contratos hasta el encierro de trabajadores migrantes o la utilización de mano de obra infantil.  

El informe señala que combatir la falsificación exige políticas integradas que unan la lucha contra la explotación laboral con el reforzamiento de controles aduaneros, aplicación de normas comerciales y protección de los derechos de los trabajadores. Reforzar la gobernanza laboral, mejorar la recopilación de datos y fomentar la cooperación entre agencias es clave para desmantelar redes criminales y proteger tanto a los trabajadores como al comercio legítimo.  

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