Revocación en Oaxaca expone fractura entre Morena y PT y pone a Jara a prueba

Revocación en Oaxaca expone fractura entre Morena y PT y pone a Jara a prueba

La consulta de revocación de mandato celebrada este 25 de enero de 2026 en el estado de Oaxaca no solo puso a prueba la permanencia del gobernador Salomón Jara Cruz, sino que también evidenció profundas tensiones políticas entre los partidos que conforman la alianza de la llamada Cuarta Transformación, particularmente entre Morena y su socio formal, el Partido del Trabajo (PT).

Organizada por primera vez a nivel estatal en México, la revocación tuvo como objetivo permitir a la ciudadanía decidir si Jara debía continuar en el cargo para el periodo constitucional 2022–2028. Aunque se perfila que el resultado favorece la continuidad del mandatario, el proceso fue politizado y marcado por fuertes críticas tanto desde la oposición como desde sectores del mismo bloque aliado

Resultados preliminares y participación

De acuerdo con datos iniciales del Instituto Estatal Electoral y de Participación Ciudadana de Oaxaca (IEEPCO), con más de la mitad de las casillas computadas, más del 67% de los votos se inclinó por que Jara continúe en la gubernatura, mientras alrededor del 31% votó por la revocación de su mandato. Sin embargo, la participación ciudadana rondó apenas el 27–28%, por debajo del 40% requerido por la ley para que el resultado sea vinculante.

Esto implica que, aunque la tendencia favorece la continuidad de Jara, legalmente no obligará a ningún cambio en el Poder Ejecutivo estatal. El resultado permite al gobernador conservar su cargo, pero el mensaje político de descontento es evidente en varias regiones del estado.

División entre aliados

Uno de los aspectos más destacados de la jornada fue la activa participación del Partido del Trabajo (PT) en la campaña por la revocación, a pesar de ser un aliado de Morena en Oaxaca. El dirigente estatal del PT, Benjamín Robles, encabezó labores en favor de que Jara dejara el cargo, denunciando en redes sociales irregularidades durante la jornada y criticando abiertamente la gestión del gobernador por supuestos casos de corrupción, inseguridad y nepotismo.

Robles incluso documentó casillas donde, según él, los representantes del PT marcaron su voto a favor de la revocación, mostrando así una ruptura dentro de lo que oficialmente se consideraba una alianza política cohesionada. Esta situación pone de manifiesto fracturas internas entre fuerzas que tradicionalmente han trabajado de manera conjunta en Oaxaca y refleja tensiones más amplias dentro de la política estatal.

Durante el proceso, surgieron acusaciones de parte del PT sobre intentos de coacción de representantes de casilla y presión para abandonar puestos, así como denuncias de irregularidades en zonas como Xoxocotlán y Santo Domingo Tehuantepec, donde los resultados mostraron porcentajes relevantes a favor de revocar el mandato de Jara.

Por su parte, líderes de Morena sostienen que la jornada se llevó a cabo con orden y seguridad, destacando la participación ciudadana como un ejercicio democrático relevante aunque no vinculante. La ratificación simbólica de Jara, según ellos, refuerza su legitimidad política a pesar de las críticas internas y externas.

Mientras los cómputos finales se consolidan, el ejercicio ya ha tenido un impacto político significativo: obliga a los actores de la Cuarta Transformación a enfrentar cuestionamientos sobre liderazgo, cohesión interna y la percepción ciudadana de sus gobiernos, y plantea interrogantes sobre cómo se abordarán estas tensiones políticas en los próximos años rumbo a futuras elecciones y procesos internos de los partidos.

Olfatea otras noticias: