Alta costura: qué la distingue realmente en el mundo de la moda

La alta costura es mucho más que moda de lujo: es una denominación legalmente protegida y definida por reglas estrictas que solo unas pocas casas de moda en el mundo pueden usar. Este término, profundamente ligado a la tradición parisina, no se debe confundir con el prêt-à-porter o moda lista para llevar.  

En primer lugar, la alta costura está regulada por la Fédération de la Haute Couture et de la Mode (FHCM), organismo que decide qué casas pueden llevar ese título tras una selección anual. La protección legal busca preservar un estándar de excelencia artesanal que se remonta a finales del siglo XIX, cuando figuras como Charles Frederick Worth y Paul Poiret sentaron sus bases en París.  

Entre los criterios esenciales para obtener esta acreditación están:

• Que las piezas sean originales, hechas a medida y confeccionadas a mano, diseñadas por el director artístico permanente de la casa.  

• Que la firma cuente con dos talleres distintos: uno para prendas estructuradas (como chaquetas y abrigos) y otro para piezas más fluidas como vestidos.  

• Una plantilla mínima de 20 empleados, además de la presentación de al menos 25 diseños en desfiles oficiales dos veces al año en París.  

• Además, estos requisitos pueden flexibilizarse ligeramente para casas más pequeñas sin que pierdan la esencia de su trabajo.  

Solo un puñado de casas cumplen estos estándares y tienen la distinción oficial de “alta costura”, entre ellas nombres como Dior, Chanel y Givenchy, junto con otras firmas francesas icónicas.  

La alta costura también se ha abierto recientemente a diseñadores extranjeros a través de categorías como “miembros corresponsales” o invitados especiales, aunque no todas estas firmas pueden usar el término legalmente.  

Más allá de su exclusividad, esta práctica sigue siendo un símbolo de la identidad cultural y creativa francesa, considerada por muchos como un laboratorio de técnicas, innovación y arte en la moda.  

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