Estados Unidos formaliza salida de la OMS y rechaza pagar cuotas millonarias

Estados Unidos formaliza salida de la OMS y rechaza pagar cuotas millonarias

Estados Unidos formalizó este 22 de enero de 2026 su salida de la Organización Mundial de la Salud (OMS), marcando el fin de una relación de casi 78 años con la agencia especializada de las Naciones Unidas encargada de coordinar la salud pública global.

La decisión, impulsada por el presidente Donald Trump, ha generado fuertes reacciones en el ámbito sanitario internacional y plantea interrogantes sobre la cooperación frente a futuras amenazas de enfermedad.

La salida se concretó tras cumplir con el plazo de preaviso de un año requerido por la legislación estadounidense, luego de que Trump firmara en enero de 2025 una orden ejecutiva para iniciar el proceso de retirada. En esa orden, la administración cuestionó el desempeño de la OMS durante la pandemia de COVID-19 y su supuesta falta de independencia frente a influencias políticas de otros países.

Un aspecto particularmente controversial ha sido la decisión de Estados Unidos de no pagar las cuotas pendientes, que ascienden a entre 260 y 280 millones de dólares correspondientes a los periodos 2024-2025. Washington argumenta que la resolución de 1948 que permitió su ingreso no obliga al pago de deudas previas como condición para retirarse, por lo que insiste en que no abonará las contribuciones adeudadas.

Repercusiones para la OMS y la salud global

La salida estadounidense representa un golpe presupuestal significativo para la OMS, que históricamente dependió de Estados Unidos como su mayor contribuyente, aportando alrededor del 18 % del financiamiento total. Como consecuencia, la organización ha tenido que reducir su equipo directivo a la mitad y planea recortes adicionales que podrían afectar sustancialmente sus operaciones en 2026, incluyendo programas de vigilancia epidemiológica y respuesta a emergencias sanitarias.

Expertos en salud pública advierten que la ausencia formal de Estados Unidos en la OMS podría dificultar la detección temprana de brotes, la coordinación internacional de vacunas y la respuesta conjunta ante pandemias futuras. “La retirada de Estados Unidos de la OMS podría debilitar los sistemas y colaboraciones que el mundo necesita para detectar, prevenir y responder a las amenazas de salud”, señaló una especialista en salud global.

La administración Trump ha sostenido que la OMS falló en su gestión de crisis sanitarias como la pandemia de COVID-19 y no adoptó las reformas que, en su opinión, eran necesarias. Según funcionarios estadounidenses, estas deficiencias justifican la retirada y el rechazo al pago de cuotas pendientes.

Sin embargo, la decisión ha sido duramente criticada por líderes sanitarios y gobiernos que consideran que debilita un mecanismo esencial de cooperación global. Algunas voces señalaron que la salida podría permitir que otras potencias aumenten su influencia dentro de la OMS, mientras que las naciones de ingresos bajos y medianos podrían enfrentar mayores dificultades para acceder a apoyo técnico, vacunas y asistencia en emergencias.

¿Qué sigue tras la salida estadounidense?

Aunque Estados Unidos ya no participa formalmente en la OMS, las autoridades han asegurado que buscarán colaborar bilateralmente con otros países y ministerios de salud fuera del marco de la organización. No obstante, esta forma de cooperación carece de la coordinación estructurada y universal que ofrece la OMS, lo que podría fragmentar las respuestas globales a problemas sanitarios transnacionales.

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