La corbata, tradicionalmente asociada al vestuario masculino y al mundo profesional, está reapareciendo con fuerza en los looks de mujeres celebres y líderes, convirtiéndose en un accesorio cargado de significado más allá de la moda.
En eventos de alto perfil, figuras como Nicole Kidman, Demi Moore o Bella Hadid incorporan la corbata en sus atuendos, demostrando que esta pieza puede ser una declaración de estilo y de presencia. Expertos señalan que su adopción por parte de mujeres responde no solo a una tendencia estética, sino también a una forma de reclamar visibilidad y espacio en ámbitos todavía dominados por lo masculino.
Históricamente, la corbata ya había trascendido su uso masculino en distintos momentos clave, desde intelectuales y sufragistas del siglo XIX hasta figuras icónicas como Marlene Dietrich y Coco Chanel. Hoy, este retorno coincide con un contexto social en el que se cuestionan los roles tradicionales de género y se reivindican derechos, lo que dota a la corbata de un valor simbólico adicional.
Además, su influencia femenina está incluso alimentando nuevas propuestas en la moda masculina, donde la corbata aparece reinterpretada de forma más creativa y relajada en pasarelas y colecciones recientes.
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