¿Trabajo duro o nepotismo disfrazado de meritocracia?: El caso Celina Peña

¿Trabajo duro o nepotismo disfrazado de meritocracia?: El caso Celina Peña

Columna de Opinión 

“Seamos sinceros”

En Puebla, la titular de la Secretaría de Ciencias, Humanidades, Tecnología e Innovación (Secihti), Celina Peña Guzmán, flamante funcionaria con currículum impresionante y que “traerá tecnología e innovación” al estado, es el perfil político perfecto de que las buenas relaciones pueden hacer que tu familia coma del erario público sin que la ciudadanía lo note o lo reclame. 

Peña Guzmán, es la funcionaria que más viajes realizó durante 2025 y curiosamente la que menos gastos ha reportado, puesto que acumuló viajes a Las Vegas, Londres, Phoenix, Eindhoven y varias veces a Ciudad de México, de los cuales no hay información pública de sus gastos, quizás porque se fue pidiendo “aventón”, ¿la justificación?, al ser titular de la dependencia encargada de tecnología e innovación, debe realizar estos viajes para establecer vínculos y alianzas estratégicas en los diferentes sectores, de los cuales tampoco se tiene información. 

Si bien los viajes de Celina han sido por diversos eventos en el extranjero, como lo son convenciones y supuestas firmas de convenios estratégicos, la funcionaria no se ha dado el tiempo suficiente para reportar los gastos de estos viajes, mientras que sus subordinados dentro del Secihti sí lo han hecho, y es que no está mal que salga del país para eventos o citas importantes, pero, ¿no se supone que es una obligación cómo funcionarios el reportar dichos gastos?

Pero no por ella refiero al nepotismo, si no, por sus familiares, quienes en las últimas fechas han tomado puestos interesantes dentro de la política poblana; tal es el caso de su hermano, Arturo Peña Guzmán, nuevo director de Educación Media Superior de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP), quien tomó el cargo el pasado 8 de enero de 2026, mismo que fue otorgado por la rectora Lilia Cedillo; Arturo señala tener experiencia como coordinador de preparatorias regionales en Ciudad Serdán y Tepeaca durante los años de 2011 a 2017. 

El ahora director se ha visto involucrado con el gobernador del Estado, Alejandro Armenta, con quien ha compartido diversas fotografías a lo largo de los últimos años, siendo participe en eventos encabezados por el funcionario, en donde sale abrazándolo o posando para la foto junto al demás equipo de trabajo del edil. ¿Entonces es suficiente asistir a los mítines del gobernador para obtener un cargo público o será la influencia familiar la que lo coloca en el puesto?

Quizá solo es coincidencia o camaradería, pero que curioso que la hija de la titular del Secihti, Sianya Alanis González Peña, también cuenta con un cargo público; ya que es, ni más ni menos, la directora del Museo de la Evolución del Estado de Puebla, quien, según información del portal de transparencia, percibe un salario mensual de 37 mil 963 pesos y eso que no cuenta con cédula profesional, ya que la joven directora aún se encuentra cursando sus últimos semestres de la licenciatura.

¿Trabajo duro o nepotismo? O quizá su currículum es tan bueno que le permite ser directora de uno de los recintos más importantes del Estado, pero lamento decir que posiblemente eso tampoco sea tan real, pues en su perfil de LinkedIn únicamente cuenta como experiencia su estadía de prácticas profesionales en el Centro Cultural y Educativo Alianza Francesa, en donde colaboró por nueve meses, al parecer tiempo suficiente como para dirigir un museo. 

Por su parte, su esposo, el periodista y escritor Mario Martell Contreras, ocupa un puesto dentro de la Coordinación General de Comunicación y Agenda Digital del Gobierno del Estado de Puebla, del cual no se sabe lo suficiente, pero que cobra del erario público, además de haber coescrito, junto a Celina y el gobernador Alejandro Armenta, el libro “Puebla desde el humanismo mexicano”, mismo que fue presentado en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, además, el también profesor cuenta con diversas clases dentro de la Facultad de Comunicación de la BUAP, entonces, ¿nepotismo o meritocracia?

Y es que seamos sinceros, ¿nos importaría que este par de familiares tuvieran un puesto en gobierno si la Secretaria fuera transparente en sus gastos o en su trabajo?, supongo que no. Pero no es algo nuevo, la también maestra de la BUAP, es de las docentes que menos se presentaban a trabajar durante su estadía en la Facultad de Comunicación. La “profesora” tenía a su cargo diversas materias, las cuales impartía cuando se acordaba o cuando su apretada agenda política y sus viajes al extranjero se lo permitían, y es que ¿cómo pedirle a alguien que se presente a dar clases, si tiene que estar promocionando al próximo gobernador del Estado o por qué prestarle atención a jóvenes universitarios si lo que verdaderamente importa es “el hueso” o «huesos”, que podría conseguir?

Cómo este, hay muchos casos en todos los niveles políticos, porque seamos sinceros, cambió el color del partido pero las prácticas se heredaron, o mínimo eso parece. Celina Peña es el claro ejemplo de que, con los contactos suficientes y el apoyo necesario, puedes tener un buen trabajo, viajar por el mundo y no justificar tus gastos, además de darle un pequeño puesto a tu hija y a tu hermano en la máxima casa de estudios del Estado, porqué si bien, la universidad se dice apartidista, la minerva pareciera que porta chaleco color guinda y un “Por Amor a Puebla” como firma no oficial. 

El nepotismo en cargos públicos es de esas historias que todos conocemos pero que, por alguna extraña razón, nos gusta no voltear a ver ¿comodidad, evitar problemas o simplemente falta de atención? Si bien, no es un tema nuevo, si es algo que últimamente hemos dejado de cuestionar, ¿será acaso que la nube del bienestar que nos cubre nos ha hecho más tolerantes a ciertos actos o seguimos prefiriendo el pan y circo pero con carpa de otro color?

-Omar Isidro