Muerte de una mujer a manos del ICE desata protestas y enfrentamientos en Minneapolis

Muerte de una mujer a manos del ICE desata protestas y enfrentamientos en Minneapolis

La ciudad de Minneapolis, Minnesota, se ha visto convulsionada por protestas y enfrentamientos entre manifestantes y policías tras la muerte de una mujer durante un operativo del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) estadounidense.

El incidente ocurrió el 6 de enero de 2026 cuando agentes estaban ejecutando una orden de detención en un vecindario residencial, lo que desató una crisis pública y política en la ciudad del norte de Estados Unidos.

Según información preliminar, la víctima —identificada por fuentes locales como una mujer de origen inmigrante— recibió disparos durante la intervención policial. La versión oficial del ICE sostiene que hubo un intercambio de fuego después de que, presuntamente, la mujer habría intentado agredir a los agentes con un arma.

No obstante, testigos y familiares han cuestionado la narrativa gubernamental, asegurando que no hubo provocación armada y que las acciones de ICE fueron “desmedidas e injustificadas”.

El caso ha generado un fuerte rechazo entre sectores comunitarios y organizaciones de derechos humanos, que califican el suceso como un exceso de fuerza y exigen una investigación independiente.

Grupos de inmigrantes y defensores de derechos civiles han convocado manifestaciones diarias frente a la comisaría local, demandando transparencia, rendición de cuentas y justicia para la familia de la mujer fallecida.

Manifestaciones y choque con la policía

Las protestas, inicialmente pacíficas, derivaron en enfrentamientos con la policía local y agentes federales, con el uso de gas lacrimógeno, detenciones y cargas policiales para dispersar a los manifestantes. Imágenes difundidas en redes sociales muestran momentos de tensión con gritos de “¡Justicia!” y consignas contra el uso excesivo de la fuerza por parte de las autoridades migratorias.

El alcalde de Minneapolis, bajo presión política, emitió un comunicado en el que pidió calma a la población y solicitó una revisión exhaustiva de los hechos. “Exigimos que se esclarezcan todos los aspectos de este incidente con total imparcialidad”, declaró, y añadió que la ciudad colaborará con investigaciones internas y federales para determinar responsabilidades.

El caso ha abierto un debate más amplio en Estados Unidos sobre las políticas migratorias y el uso de la fuerza por parte de agencias federales como ICE. Organizaciones defensoras de inmigrantes han vinculado la muerte de la mujer con prácticas sistemáticas de intimidación en comunidades vulnerables, donde el miedo a las redadas alimenta la desconfianza hacia las autoridades.

Por su parte, funcionarios del ICE han reiterado que los agentes actuaron conforme a protocolos y que se encuentran cooperando con las investigaciones del Departamento de Justicia para establecer el orden de los hechos. Aseguran que revisarán las políticas de operación si se determina alguna “irregularidad” en el procedimiento.

Repercusiones sociales

En Minneapolis, la muerte de la mujer ha generado una división palpable entre quienes respaldan las acciones de seguridad y quienes reclaman cambios profundos en la forma en que las autoridades migratorias interactúan con las comunidades.

Líderes vecinales han convocado más marchas para exigir mayor protección a los inmigrantes, mientras que grupos de seguridad local recalcan la necesidad de respetar la ley con equilibrio y proporcionalidad.

El caso continúa bajo investigación y se espera que las autoridades federales y locales presenten más detalles oficiales en los próximos días. La ciudad de Minneapolis, por ahora, vive un clima de tensión social que podría escalar si no se esclarecen rápidamente las circunstancias de la muerte y se responden las demandas de justicia ciudadana.

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