La historia de la moda no solo se teje en pasarelas y vitrinas, sino también en los talleres y proveedores que abastecen a diseñadores con materias primas de calidad. En este contexto, las peleterías han tenido una evolución significativa, adaptándose a las necesidades de mercados cambiantes y a un público cada vez más exigente.
Un ejemplo de esta transformación es Peletería Lofarey, una empresa mexicana con más de 65 años de trayectoria en la Ciudad de México, que se ha convertido en un referente por su oferta de materiales para moda, marroquinería, talabartería y tapicería. Más que un simple punto de venta, su directora, Lizbeth Díaz, explica que la peletería de hoy tiene un papel clave como aliado creativo para diseñadores que buscan transformar materia prima en piezas únicas.
Tradicionalmente asociadas con pieles animales, estas empresas han ampliado su catálogo hacia sintéticos de alta calidad, como la “vinipiel”, que ha evolucionado tecnológicamente hasta acercarse a la apariencia y tacto de la piel genuina. Esta expansión responde tanto a la demanda de materiales más sostenibles como a la preferencia de los consumidores por opciones versátiles y modernas.
Además, la tendencia hacia la personalización en moda ha impulsado a la peletería a ofrecer una gama más amplia de colores, texturas y acabados, permitiendo que los creativos elijan directamente los insumos que mejor se adaptan a sus proyectos.
Para mantenerse vigente frente a las nuevas generaciones, Lofarey ha transformado su concepto de tienda: ahora funciona como un espacio sensorial, donde clientes y diseñadores pueden explorar en persona cientos de telas, pieles y materiales sintéticos dispuestos como en una galería. Este enfoque rompe con el modelo tradicional de mostrador, invitando a sentir, tocar y descubrir posibilidades creativas.
La empresa también ha ampliado su portafolio de servicios, integrando procesos como el bondeado, sublimado y laminado, que agilizan la producción y aumentan la competitividad de sus clientes.
Aunque la digitalización y las nuevas tecnologías han transformado muchas etapas de la cadena de producción, la experiencia presencial con la materia prima sigue siendo fundamental en la moda. En este sentido, la peletería se perfila como un puente entre tradición e innovación, ofreciendo un universo de opciones que inspira a las nuevas generaciones de creadores a dar vida a sus ideas.
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