Gramma, la tortuga gigante de Galápagos, muere tras 141 años de vida

El Zoológico de San Diego anunció el fallecimiento de Gramma, una tortuga gigante de las Islas Galápagos con una edad estimada de 141 años, quien murió el pasado 20 de noviembre, tras una decisión compasiva del equipo veterinario, motivada por el deterioro óseo progresivo que afectaba su calidad de vida.

Gramma nació en las Islas Galápagos alrededor de 1884, cuando Grover Cleveland era presidente de EE. UU. y aún no existían las películas ni la música grabada. Llegó al Zoológico de San Diego entre 1928 y 1931, procedente del Zoológico del Bronx, como parte del primer grupo de tortugas galápagos trasladadas a Estados Unidos en un esfuerzo pionero de conservación. Desde entonces, fue testigo de dos guerras mundiales, dos pandemias y el mandato de 20 presidentes estadounidenses, además de innumerables avances tecnológicos y sociales.

Durante casi un siglo, Gramma habitó el área conocida como Reptile Mesa, donde deleitaba a los visitantes con su carácter dulce y tímido. Sus cuidadores la apodaban cariñosamente “la Reina del Zoológico”, y su presencia se convirtió en un puente entre generaciones: muchos visitantes compartieron en redes sociales que la conocieron en su infancia y regresaron años después con sus hijos para verla nuevamente.

Su alimentación se basaba en lechuga romana, cactus y frutas, una dieta que contribuyó a su longevidad. Las tortugas de Galápagos pueden vivir más de 100 años en estado salvaje y hasta 175 años en cautiverio, como ocurrió con Harriet, otro ejemplar histórico que murió en 2006 en Australia.

En sus últimos años, Gramma presentó problemas óseos severos asociados a su avanzada edad, lo que redujo su movilidad y bienestar. Tras semanas de monitoreo, el equipo veterinario tomó la “compasiva y excepcionalmente difícil decisión” de practicarle la eutanasia para evitarle sufrimiento.

Gramma no solo fue una habitante emblemática, sino también una embajadora global de la conservación. Su historia ayudó a visibilizar los riesgos que enfrentan las tortugas galápagos, una especie amenazada por la pérdida de hábitat y especies invasoras. Actualmente, existen 15 subespecies, tres de ellas extintas y el resto en estado vulnerable o en peligro crítico, según la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza. Desde 1965, programas de cría en cautiverio han permitido liberar más de 10 mil ejemplares jóvenes en su hábitat natural, evitando la extinción de varias subespecies.

El Zoológico de San Diego mantiene hoy 12 tortugas galápagos y reafirma su compromiso con la preservación de esta especie, asimismo, planea rendirle homenaje permanente como parte de su historia centenaria.