Cuando tu propio nombre puede volverse tu mayor activo… o tu mayor trampa: el caso Bidermann vs. Massimo Dutti

El enfrentamiento legal entre la diseñadora de joyas Aurélie Bidermann y AMS Design (propietaria de su marca tras un concurso de acreedores), junto con la participación de Massimo Dutti, revela un dilema clave en la propiedad intelectual: ¿qué sucede cuando un creador cede los derechos de su nombre personal?

Bidermann no solo cedió la marca asociada a su empresa, sino también sus derechos patrimoniales sobre su propio nombre. El contrato, muy amplio, le impide “explotar su nombre solo o asociado” en su actividad profesional. Esta cláusula limita severamente su capacidad para continuar usando su nombre en futuras creaciones o colaboraciones.

El conflicto se intensificó luego de una cápsula con Massimo Dutti, en la que el nombre de la diseñadora apareció de forma destacada (“by Mademoiselle Aurélie Bidermann”) en productos, etiquetas y campañas. AMS Design argumentó que no era un simple “crédito de autor”, sino que Dutti estaba usando su nombre como una marca, para otorgar valor comercial a sus productos. El tribunal apoyó esa visión pragmática: el uso del nombre había adquirido un carácter distintivo y comercial, más allá de una firma.

El fallo deja un precedente duro para Bidermann: aunque no se le prohíbe personalmente usar su nombre, la sentencia pone en entredicho su libertad para explotarlo comercialmente en el futuro. Esta “zona gris” jurídica amenaza la esencia misma de su identidad como creadora.

Para otros diseñadores y emprendedores creativos, este caso es una advertencia: ceder el nombre propio puede tener riesgos enormes. La recomendación legal es clara: evitar aceptar cláusulas demasiado amplias cuando se está en una posición débil (por ejemplo, durante momentos financieros complicados), negociar límites precisos al uso del nombre, y asegurarse de reservar el derecho a usarlo como firma. Además, en caso de colaboraciones (como co-branding), es fundamental que haya diligencia legal para garantizar que el nombre del creador no se use como una marca sustitutiva.

Finalmente, también se destaca la importancia de mecanismos legales como la remuneración proporcional, que protege a los creadores cuando su trabajo tiene éxito inesperado, asegurando que reciban una parte justa de los ingresos generados por su nombre u obra.