En un giro inesperado que podría tener repercusiones políticas profundas para el expresidente Donald Trump, el Congreso de Estados Unidos aprobó este martes una legislación que obliga al Departamento de Justicia a hacer públicos los archivos relacionados con el caso del financiero y condenado delincuente sexual Jeffrey Epstein.
La Cámara de Representantes votó 427 a favor y sólo 1 en contra, y en pocas horas el Senado aprobó el texto sin objeciones, enviándolo de inmediato al escritorio de Trump para su firma.
Durante meses el propio Trump, su equipo y parte de su partido habían bloqueado el avance de esta iniciativa, alegando preocupaciones por la privacidad de las víctimas o la “justicia procesal”. Pero esta semana cambió de parecer y llamó a los republicanos a votar a favor porque “no tenemos nada que ocultar”.
El escándalo del caso Epstein ha sido explosivo. Entre los documentos que ya han circulado, se encuentran correos electrónicos del propio Epstein en los que afirma que Trump “sabía de las niñas” y que pasó horas con una de las víctimas, si bien no hay acusaciones formales contra Trump hasta ahora.
La nueva ley, conocida como Epstein Files Transparency Act, exige que los documentos sean publicados en un formato descargable y buscable, y que dentro de los 30 días de su entrada en vigor el gobierno publique todas las comunicaciones no clasificadas, así como información adicional sobre personas políticamente expuestas que aparecen en los archivos.
Las víctimas y sus defensores se hicieron presentes en las escalinatas del Capitolio para celebrar la votación. Muchas ven esta decisión como un paso hacia la transparencia y la justicia, aunque advierten que todavía queda por ver si los archivos serán completos o si habrá recortes, demoras o censura.
Desde el ámbito político, el cambio de posición de Trump se interpreta como un intento de controlar daños. Algunos analistas sostienen que la presión pública, dentro y fuera de su propio partido, lo obligó a dar marcha atrás. Al mismo tiempo, voces dentro del partido republicano, como las del congresista Thomas Massie o la diputada Marjorie Taylor Greene, presionaron para que se permitiera la votación sin filtraciones partidistas.
Queda por ver ahora cuándo firmará Trump la medida y de qué tamaño será el impacto político de la revelación de los documentos. Si los archivos incluyen nombres de figuras influyentes, podrían desencadenar consecuencias más allá del escándalo mediático, con riesgo de convertirse en crisis política para quienes resulten salpicados.
Para el público mexicano y latinoamericano, la decisión de Washington también impone un recordatorio sobre las redes globales que rodeaban a Epstein y la importancia de la transparencia en materia de justicia internacional y explotación sexual, afectando, en última instancia, la confianza en las instituciones.



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