El gobierno de la Filipinas declaró estado de emergencia nacional ante la devastación causada por el Tifón Kalmaegi (nombre local “Tino”), que ya ha cobrado al menos 114 vidas y desplazado a más de medio millón de personas. El ciclón tocó tierra en la provincia de Cebú con lluvias torrenciales y vientos de hasta 180 km/h, generando inundaciones, corrimientos de tierra y caos .
Mientras tanto, en Vietnam, el Kalmaegi continuó su camino y dejó al menos cinco personas muertas, decenas de heridos y graves daños materiales, incluyendo más de 2 800 viviendas afectadas y cortes de electricidad que impactaron a más de 1.3 millones de usuarios.
Las provincias centrales de Filipinas fueron las más golpeadas por Kalmaegi: Cebú, Negros Occidental y otras regiones cuentan con calles anegadas, automóviles flotando y viviendas colapsadas. La Oficina de Defensa Civil contabiliza más de 560 000 desplazados, de los cuales cerca de 450 000 fueron evacuados a albergues temporales.
El Presidente Ferdinand Marcos Jr. emitió el decreto de calamidad nacional para acelerar el despliegue de recursos de emergencia, facilitar compras extraordinarias y evitar acaparamiento de víveres.
Tras cruzar el mar de China Meridional, el tifón entró en Vietnam provocando estragos en la zona central y las tierras altas. En Gia Lai y Dak Lak se reportaron muertes, al menos 2 600 viviendas con daños y una evacuación masiva de decenas de miles de habitantes. El fenómeno se considera ya uno de los más destructivos de 2025 en la región.
Las autoridades han advertido que, pese a la paulatina disminución de intensidad del tifón, persiste el riesgo de inundaciones, olas anómalas y deslizamientos, tanto en Filipinas como en Vietnam. Además, el Gobierno filipino ya alerta por la posible llegada del cercano Tifón Fung‑Wong, que podría convertirse en súper tifón e impactar nuevamente al país.



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