Las autoridades francesas han detenido a dos presuntos implicados en el robo de las joyas de la Corona de Francia ocurrido el pasado 19 de octubre en el Museo del Louvre. Los detenidos, ambos originarios del suburbio de Seine-Saint-Denis y conocidos por la policía, fueron capturados en la noche del sábado: uno mientras intentaba abordar un vuelo a Argelia en el aeropuerto Charles de Gaulle y el otro en el área metropolitana de París.
La operación para su captura se activó tras la fuga del robo, que duró apenas siete minutos y dejó como botín ocho piezas históricas de gran valor simbólico pertenecientes a la monarquía francesa. Las joyas, valoradas en alrededor de 88 millones de euros, no han sido totalmente recuperadas.
El robo, que tuvo lugar en la Galería de Apolo del Louvre, involucró el uso de un camión con plataforma elevadora y herramientas de corte para acceder a la vitrina que alojaba las joyas. Los ladrones vestían chalecos de alta visibilidad y huyeron en motocicletas. Durante la huida, dejaron rastros como cascos, chalecos, guantes y herramientas, los cuales fueron analizados por más de 100 investigadores.
El fiscal de París, Laure Beccuau, lamentó la filtración de información sobre los arrestos, advirtiendo que podría entorpecer las investigaciones para localizar los demás implicados y recuperar las piezas.
Símbolo de patrimonio y reto para la seguridad
El robo ha sido descrito como una «humillación nacional» y plantea serias preguntas sobre las medidas de seguridad en uno de los museos más visitados del mundo. El director del Louvre reconoció que existía un punto ciego en la vigilancia externa del edificio.
Mientras tanto, el ministro del Interior francés, Laurent Nuñez, felicitó a los investigadores por los avances, pero subrayó que la prioridad sigue siendo recuperar las joyas antes de que sean desmontadas o sacadas del país.


