El expresidente Nicolas Sarkozy comenzó este martes a cumplir una condena de un año de prisión por corrupción y tráfico de influencias, convirtiéndose así en el primer exmandatario de la Quinta República Francesa en ingresar a la cárcel.
La medida se produjo después de que el Tribunal de Casación de Francia confirmara su sentencia, tras rechazar el último recurso interpuesto por su defensa. Sarkozy fue hallado culpable de haber intentado obtener información confidencial de un juez a cambio de favores políticos, un caso que estalló en 2014 y que derivó en múltiples procesos judiciales contra el político conservador.
Cumplirá la pena bajo medidas de seguridad especiales
De acuerdo con información de Le Monde y Infobae, el exmandatario permanecerá en una prisión de las afueras de París, donde contará con la protección permanente de dos agentes durante su estancia, debido a su condición de expresidente. Las autoridades penitenciarias indicaron que se adoptaron medidas adicionales para garantizar su seguridad.
Aunque sus abogados habían solicitado que la condena se cumpliera bajo arresto domiciliario, el tribunal negó la petición al considerar que no existían razones médicas o de edad que lo justificaran. Sarkozy, de 70 años, deberá cumplir la pena completa, aunque con posibilidad de revisión tras seis meses.
El exmandatario, que gobernó Francia entre 2007 y 2012, enfrenta otros procesos judiciales por presunto financiamiento ilegal de campaña y recepción de fondos de origen libio durante su candidatura presidencial. Pese a las acusaciones, Sarkozy ha mantenido su inocencia, calificando los procesos en su contra como una “persecución política”.
La noticia de su encarcelamiento ha generado un fuerte impacto en la política francesa. Analistas señalan que el caso simboliza la “ruptura del mito de impunidad” en las más altas esferas del poder.


