Decenas de miles de israelíes salieron a las calles de Tel Aviv este sábado para manifestarse contra el nuevo plan del primer ministro Benjamin Netanyahu, que contempla la incursión militar y posible control de la ciudad de Gaza. Las protestas, una de las más grandes hasta ahora, expresan la creciente preocupación ciudadana por el avance del conflicto y el destino de los rehenes.
En la protesta del pasado sábado, según las estimaciones de organizaciones civiles, participaron más de 100,000 personas, quienes portaron pancartas exigiendo un alto al fuego, la liberación de los rehenes y criticaron el endurecimiento de la política bélica del gobierno.
Netanyahu defiende plan como solución rápida
En conferencia de prensa, Netanyahu aseveró que su plan es «la mejor forma de terminar rápidamente la guerra» y no pretende ocupar Gaza permanentemente, sino «liberarla del terrorismo de Hamás». Anunció también la creación de «zonas seguras» para civiles y prometió mayor asistencia humanitaria.
El plan aprobó una ofensiva para tomar los últimos bastiones de Hamás en Gaza, lo cual fue duramente criticado por funcionarios de varios países y la ONU. Francia, Reino Unido, Grecia, Eslovenia y Dinamarca advirtieron que esta estrategia podría agravar aún más la grave crisis humanitaria en Gaza y poner en peligro a más rehenes.
Enfrentamiento entre intereses políticos y la voz ciudadana
Mientras Netanyahu insiste en que no hay alternativa viable ante la negativa de Hamás de desarmarse, y defiende la operación como necesaria para proteger vidas israelíes, la presión interna aumenta. Las familias de rehenes, ciudadanos consientes del costo humano y segmentos críticos del ejército expresan su rechazo, insistiendo en que cada hora cuenta para alcanzar una solución negociada.


