La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) confirmó hoy que México se ubica entre las principales economías con menor crecimiento para este año y el próximo, anticipando apenas un 0.3% de expansión del PIB en 2025 y un 1% en 2026. Solo Haití y Cuba presentan estimaciones aún más débiles en la región.
Según el informe Estudio Económico de América Latina y el Caribe 2025, difundido este martes, la región crecerá en promedio 2.2% en 2025 y 2.3% en 2026, una leve mejora respecto al 2% estimado anteriormente. Sin embargo, países como México y los del área centroamericana quedan rezagados; México junto con Centroamérica alcanzará solo un 1.0% en 2025, muy por debajo del promedio regional.
Clasificación de desempeño
La CEPAL coloca a México, Cuba y Haití como los países con menores crecimientos de América Latina:
- Haití proyecta una caída del -2.3% en 2025, con una ligera recuperación al -0.7% en 2026.
- Cuba enfrentará un decrecimiento del -1.5% en 2025, seguido de un estancamiento con apenas un 0.1% de crecimiento en 2026. México, aunque no cae, apenas alcanzará una expansión de 0.3% y 1% en los próximos dos años.
La CEPAL atribuye el pobre desempeño mexicano a la combinación de baja inversión, debilidad del consumo interno y una demanda externa debilitada por la desaceleración en EE. UU., su principal socio comercial. También destacan la persistencia de condiciones adversas como el proteccionismo, la fragilidad institucional y el rezago en la movilización de recursos para el desarrollo.
Mientras México se mantiene cerca del punto de estancamiento, otros países de la región muestran dinamismo. Argentina crecerá alrededor de 5%, Perú cerca del 3.1% y naciones como Guatemala, República Dominicana y Panamá superan el 3.5% impulsadas por servicios, consumo y remesas.
El informe advierte que América Latina afronta riesgos persistentes: condiciones financieras restrictivas, conflictos geopolíticos, disrupciones en cadenas de suministro y un entorno global más incierto. Si no se movilizan recursos internos y se adoptan políticas institucionales más eficientes, la región podría transitar hacia una nueva “década perdida” económica.



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