El físico mexicano Miguel Alcubierre, creador de la célebre «métrica de Alcubierre», fue el invitado de honor en Huesca, donde ofreció una charla divulgativa sobre los avances teóricos en viajes superlumínicos y su relación con el universo astrofísico.
Basado en su trabajo en la UNAM y la Universidad de Gales (Cardiff), Alcubierre lidera un equipo que utiliza simulación computacional para estudiar fenómenos tan extremos como la formación de agujeros negros y la emisión de ondas gravitacionales, detectadas experimentalmente recientemente.
Aunque reconoce que aún no es factible, Alcubierre destacó que viajar “más rápido que la luz” no resulta tan descabellado como se pensaba, gracias a su modelo: una burbuja de distorsión del espacio-tiempo frente al vehículo, contracción y expansión del entorno, sin violar la relatividad general.
La idea del “warp drive” tiene raíces en la ciencia ficción – como Star Trek – pero su uso en ciencia real promueve la discusión sobre límites tecnológicos y la importancia de explorar ideas audaces en física teórica.
Originario de Ciudad de México y con raíces familiares en Tardienta (Huesca), Alcubierre dedicó parte de su visita a la tierra de sus ancestros, firmando en el Libro de Honor del Ayuntamiento e inaugurando un encuentro público en el pueblo natal de su abuelo.
Al día siguiente, Alcubierre visitó el observatorio de Torres de Alcanadre, siendo contundente: lo calificó como “impresionante”. Respaldado por programas como ‘Turismo de estrellas’, el centro ya realiza estudios serios seguimiento de asteroides, medición estelar, colaboración con instituciones europeas y cuenta con potencial educativo y turístico.
La métrica de Alcubierre, propuesta en 1994, permite un «motor de curvatura» que desplaza una burbuja de espacio plano dentro de un entorno distorsionado, evitando aceleración local a velocidades supralumínicas.
Aunque requiere materia exótica con densidad negativa, se han planteado versiones más “realistas” que reducen aunque no eliminan esta necesidad.
La relatividad general permite estas distorsiones espaciales, pero aún se enfrenta a grandes desafíos energéticos y tecnológicos.
La visita de Alcubierre a Huesca no solo acercó teorías muy avanzadas de la física, hoy mayormente teóricas al público, sino que también inspiró a jóvenes científicos a pensar en lo aparentemente imposible. Proyectos como el observatorio de Torres de Alcanadre muestran que la curiosidad científica puede florecer tanto en comunidades pequeñas como en grandes centros de investigación.
Explorando el cosmos con la métrica de Alcubierre


