El barco humanitario Madleen, de bandera británica y parte de la Coalición de la Flotilla de la Libertad (FFC), fue interceptado este lunes por la marina israelí cuando se encontraba a tan solo 57 kilómetros de la costa de Gaza. A bordo viajaban 12 activistas, entre ellos la reconocida activista sueca Greta Thunberg y la eurodiputada francesa Rima Hassan, quienes intentaban romper el bloqueo impuesto por Israel y entregar una carga simbólica de ayuda humanitaria, compuesta principalmente por arroz y leche de fórmula.
La embarcación había zarpado de Sicilia el 6 de junio, y su viaje tenía como objetivo visibilizar la grave crisis humanitaria que enfrenta la Franja de Gaza, donde más de 2.1 millones de personas —la mitad de ellas menores de edad— sufren escasez crítica de alimentos y medicinas debido al cerco israelí, agravado desde el 7 de octubre de 2023.
El Ministerio de Relaciones Exteriores de Israel confirmó el desvío del velero hacia sus costas y anunció que los pasajeros serán repatriados. En redes sociales, el ministerio desestimó la misión como una “provocación mediática”, mientras que el ministro de Defensa, Israel Katz, ordenó a las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) actuar “para impedir que la flotilla del odio llegue a Gaza”.
Katz calificó a Thunberg como “antisemita” y aseguró que Israel tomará medidas contra cualquier intento de “romper el bloqueo o ayudar a organizaciones terroristas”. No obstante, los activistas niegan vínculos con Hamás y sostienen que su acción es una protesta pacífica por la crisis humanitaria.
Acusan secuestro de activistas
La FFC denunció que, tras la intervención militar, se perdió toda comunicación con el Madleen y acusó a Israel de haber “secuestrado” a la tripulación. Las autoridades israelíes no han brindado detalles sobre el estado actual de los pasajeros.
Mientras tanto, en Gaza, ataques recientes del ejército israelí han dejado al menos 10 muertos cerca de un centro de distribución de alimentos. Según la ONU, el número de camiones con ayuda que Israel permite ingresar —alrededor de 100 diarios— sigue siendo insuficiente frente a los 500 o 600 que ingresaban antes del conflicto.
A pesar de las restricciones, más de 200 legisladores europeos firmaron una carta abierta solicitando a Israel permitir el arribo del Madleen y facilitar el ingreso inmediato de su carga humanitaria.


