El Departamento de Seguridad Nacional (DHS por sus siglas en inglés), encabezado por su secretaria Kristi Noem, envió una carta a la Universidad de Harvard, en donde advierte a las autoridades académicas la revocación con efecto inmediato del programa de Intercambio de Estudiantes de la Universidad de Harvard.
La decisión pone en riesgo a quienes actualmente estudian en la universidad con un visado especial y supone un agravamiento de los ataques del gobierno estadounidense contra el centro educativo más antiguo del país, situación que ocurre después de congelar grandes cantidades económicas a los fondos de la institución por negarse a cumplir con sus exigencias ideológicas.
Esta medida afecta alrededor de 6800 estudiantes, un 27% de la matricula total, semanas previas la DHS habría solicitado a la institución información confidencial sobre los estudiantes extranjeros, a quienes a muchos de ellos el gobierno considera “agitadores”, además, acusa a la institución de facilitar y participar en actividades coordinadas con el partido Comunista Chino, incluyendo el entrenamiento de miembros de un grupo paramilitar cómplice del genocidio uigur.
“Esta Administración responsabiliza a Harvard de fomentar la violencia, el antisemitismo y por coordinarse con el Partido Comunista Chino en su campus … Es un privilegio, no un derecho, que las universidades matriculen a estudiantes extranjeros y se beneficien de sus matrículas más caras para contribuir a aumentar sus multimillonarios presupuestos”. escribe Noem en el comunicado
La secretaria del Departamento de Seguridad Nacional informó que para que la universidad recupere la potestad de admitir estudiantes de intercambio, deberá presentar los datos exigidos en un plazo de 72 horas; entre ellos, grabaciones de video o audio que sirvan para identificar a quienes hayan participado en protestas en el recinto de la universidad de Cambridge.
El gobierno estadounidense ha detenido, revocado u ordenado la expulsión de varios alumnos no estadounidenses por sus participaciones en protestas propalestinas realizadas en diversos campus del país.
Harvard se encuentra en un momento de alta tensión con el gobierno encabezado por Trump, quien acusa a la universidad de posibles violaciones de los derechos civiles en su manejo de las protestas propalestinas y de presunta discriminación por parte de la revista Harvard Law Review, pues presuntamente escoge a sus autores y contenidos enfocados en motivaciones Woke.


