El gobierno de Estados Unidos ha anunciado la suspensión inmediata de la importación terrestre de ganado vacuno, equino y bisontes provenientes de México, debido a un brote del gusano barrenador del Nuevo Mundo (Cochliomyia hominivorax), una plaga que afecta gravemente al ganado y que se creía erradicada desde 1991.
La medida, anunciada por la secretaria de Agricultura estadounidense, Brooke Rollins, estará vigente por al menos 15 días y busca prevenir la propagación de esta plaga hacia el norte, recordando que la última infestación en EE.UU. tardó tres décadas en ser controlada.
En México, el secretario de Agricultura, Julio Berdegué, expresó su desacuerdo con la decisión, calificándola de «unilateral» y señalando que no contribuye a la estrategia conjunta previamente acordada entre ambos países para combatir la plaga.
El gusano barrenador, cuyas larvas se alimentan del tejido vivo de animales de sangre caliente, ha sido detectado recientemente en los estados mexicanos de Oaxaca y Veracruz, a unos 1,100 kilómetros de la frontera con EE.UU.
Esta suspensión representa un duro golpe para la industria ganadera mexicana, que exporta más de mil millones de dólares anuales en ganado a Estados Unidos.
Las autoridades estadounidenses han indicado que la suspensión será revisada mensualmente y han instado a México a intensificar las medidas de control, incluyendo la eliminación de restricciones a vuelos de tratamiento y aranceles a equipos de erradicación.
La reaparición del gusano barrenador no solo amenaza la economía rural mexicana, sino que también ha generado tensiones diplomáticas entre ambos países, en un contexto de relaciones bilaterales ya tensas por otros temas comerciales y migratorios.


