Este lunes al mediodía, un apagón masivo sin precedentes dejó sin electricidad, telefonía, transporte público y servicios básicos a decenas de millones de personas en España, Portugal y el sur de Francia durante más de 12 horas.
Aunque las causas exactas aún no han sido determinadas, autoridades de ambos países coinciden en que no hay indicios de un ciberataque, y la principal hipótesis apunta a un desequilibrio abrupto entre generación y demanda energética.
El corte comenzó a las 12:33 horas del lunes, cuando se perdieron súbitamente 15 gigavatios del sistema eléctrico español, lo que representa aproximadamente el 60% de su demanda. “Esto es algo que no había ocurrido jamás”, reconoció el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, quien encabezó dos comparecencias públicas durante la jornada.
La caída del sistema provocó un efecto en cadena que dejó fuera de servicio a líneas de trenes, metros, semáforos, hospitales, gasolineras, cajeros automáticos y redes de telefonía móvil. Incluso el suministro de agua se vio comprometido en varias regiones debido a la falta de energía para operar las bombas hidráulicas.
En Portugal, el primer ministro Luís Montenegro afirmó que el origen del apagón estaría “probablemente en España” y descartó la hipótesis de un ataque informático. Las autoridades portuguesas informaron que hacia la noche habían logrado restablecer la electricidad en 2.5 millones de los 6.5 millones de hogares afectados.
La interrupción eléctrica también afectó a regiones del sur de Francia, como Narbona y Perpiñán, e incluso se reportaron posibles impactos menores en Alemania y Marruecos, aunque estos no fueron confirmados oficialmente.
Evacuaciones, caos y suspensión de servicios
La magnitud del apagón provocó una situación caótica en múltiples ciudades españolas, donde más de 35 mil pasajeros quebiban a bordo de trenes, tuvieron que ser evacuados de los vagones detenidos en las vías. En algunos puntos de Barcelona, civiles comenzaron a dirigir el tráfico ante la falta de semáforos y los hospitales operaron con generadores de emergencia, mientras que los cuerpos de bomberos rescataron a decenas de personas atrapadas en elevadores o maquinaria pesada.
El tráfico aéreo sufrió importantes demoras, especialmente en los aeropuertos de Madrid, Barcelona y Lisboa, aunque posteriormente se logró activar sistemas de respaldo.
Las clases fueron suspendidas en varias comunidades autónomas españolas, y las autoridades recomendaron a los trabajadores no esenciales no acudir a sus centros laborales.
En redes sociales circularon versiones no confirmadas que atribuían el apagón a un ciberataque vinculado a la cancelación de un contrato de armas entre España e Israel, aunque tanto el Consejo Europeo como el Centro Nacional de Ciberseguridad portugués reiteraron que no existen pruebas de una intervención maliciosa.
Avance gradual y recuperación asimétrica
Hacia la medianoche del lunes, España había recuperado cerca del 82% de su red eléctrica, aunque el presidente Sánchez advirtió que el restablecimiento sería “asimétrico”, con regiones que apenas alcanzaban un 15% de recuperación. La Red Eléctrica Española (REE) explicó que el colapso se debió a “una fuerte oscilación de los flujos de potencia”, lo que activó paradas automáticas en centrales nucleares como medida de seguridad.
El Consejo de Seguridad Nacional se reunió de urgencia en el Palacio de La Moncloa y anunció medidas extraordinarias para reforzar la seguridad y garantizar el suministro en zonas críticas.
A las primeras horas del martes, aún persistían apagones intermitentes en barrios de Madrid, Barcelona y otras ciudades. Mientras tanto, expertos del sistema eléctrico siguen trabajando para identificar con precisión el origen del fallo y prevenir futuros colapsos en una de las redes más interconectadas de Europa.


