La verdad sobre la dopamina: El neurotransmisor que controla la motivación y el placer

La verdad sobre la dopamina: El Neurotransmisor que controla la motivación y el placer

La dopamina es un neurotransmisor crucial en el cerebro humano, tiene un impacto profundo en nuestra vida cotidiana. Este mensajero químico no solo está relacionado con el placer, sino que también juega un papel vital en la motivación, el aprendizaje y el control de nuestros movimientos.

A pesar de que muchos la asocian principalmente con sensaciones de bienestar, su influencia abarca muchos otros aspectos de nuestra salud mental y física.

Este químico natural es solo uno de los tantos elementos que nuestro cerebro necesita para funcionar adecuadamente.

Lamentablemente ha sido tomado por algunos gurús de la salud mental como la única respuesta para obtener un completo bienestar emocional. Recomendando aumentar o disminuir las “dosis diarias de dopamina”, ya sea mediante “subidones” y “retiros” de dopamina, o “ayunos” y “reinicios” de la sustancia, sin embargo; esta es una visión pseudocientífica y ajena al entendimiento de la complejidad cerebral.

¿Qué es la Dopamina?

La dopamina es un neurotransmisor, una sustancia química que permite la comunicación entre las células nerviosas del cerebro. Es producida en varias áreas del cerebro, siendo las más importantes la sustancia negra y el área tegmental ventral.

Este compuesto tiene diversas funciones, pero es especialmente conocido por su rol en el sistema de recompensa y la motivación.

Una de las funciones principales de la dopamina es su papel en el sistema de recompensa, que regula nuestras emociones y comportamientos impulsados por recompensas.

Cuando logramos algo que nos brinda satisfacción, ya sea comer un buen alimento o recibir algún elogio, el cerebro libera dopamina. Lo que genera una sensación de placer, con lo que nuestro sistema busca repetir las acciones que nos generan recompensas. 

La también hormona juega un papel clave en el aprendizaje, esta sustancia ayuda a reforzar los comportamientos que nos brindan gratificación, facilitando la memoria y la adquisición de nuevas habilidades. Cuando una acción está asociada con una recompensa, la dopamina ayuda a que el cerebro «aprenda» y recuerde la experiencia, lo que hace más probable que repitamos ese comportamiento en el futuro.

El mito de la dopamina

Ni el llamado “ayuno de dopamina”, término acuñado en 2019, que pretendía ser un “antídoto” para nuestra sociedad altamente estimulante; ni los “subidones de dopamina, que supuestamente se suscitan al realizar actividades placenteras, son  términos apegados a la evidencia científica, no representan «más que una simplificación excesiva».

“En algunas regiones [del cerebro], un aumento de dopamina puede ayudar a las personas a concentrarse. En otras, podría volverlas más impulsivas”.

Como todo en el cuerpo humano, la dopamina necesita estar en equilibrio para que funcione correctamente. Un nivel bajo de dopamina está relacionado con condiciones como la enfermedad de Parkinson, un trastorno neurológico que afecta el movimiento.

En esta enfermedad, la pérdida de dopamina en ciertas áreas del cerebro provoca temblores, rigidez muscular y dificultades para coordinar los movimientos.

Por otro lado, un exceso de este químico natural también puede ser perjudicial. Se ha relacionado con trastornos como la esquizofrenia, donde una sobrecarga de dopamina puede contribuir a síntomas como alucinaciones y delirio. El equilibrio en los niveles de dopamina es, por tanto, fundamental para la salud mental.

La dopamina puede crear vínculos con las adicciones, el consumo de drogas como la cocaína, la heroína o la nicotina aumentan la liberación de dopamina en el cerebro, lo que genera sensaciones de euforia.

Este aumento de dopamina es lo que puede llevar a las personas a buscar repetir el consumo de estas sustancias. Sin embargo, el uso repetido de estas puede alterar el sistema de recompensa del cerebro, haciendo que sea más difícil sentir placer sin ellas, lo que contribuye a la dependencia.